Bienvenid@s al curso 2018-2019

Este blog pretende ser una ayuda para el estudio de la asignatura de Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente de los alumnos de 2º de Bachillerato.

A lo largo del curso irán apareciendo entradas con comentarios sobre las unidades didácticas, noticias relacionadas con el medio ambiente, ejercicios de selectividad, recordatorio de fechas de exámenes, presentaciones o animaciones de distintas partes del libro, etc.

Y recuerda que: "Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, solo será cuestión de recoger sus frutos". (Thomas Carlyle)

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domingo, 27 de marzo de 2011

mi+dtv: Tres noticias en tres minutos


Esta semana mi+dtv tratará sobre una nueva relación observada entre la enfermedad del Alzheimer y procesos desmielinizantes, la explicación evolutiva de la ausencia de hueso peneano en el Hombre y, finalmente, las políticas de prevención de catástrofes ambientales.

FUENTE madri+d 21/03/2011

Alzheimer y desmielinización...

Un nuevo estudio muestra la relación existente entre algunos genes claramente implicados en la etiología de la enfermedad de Alzheimer con la muerte de los oligodendrocitos, unas células que recubren y protegen a los axones neuronales...

Penes sin hueso

Compartimos con los chimpancés más del 95% de nuestro genoma. Sin embargo, tenemos muchas diferencias con ellos. Algunas, estructuralmente más que curiosas...

Prevención de catástrofes ambientales

A finales de 2002 el buque petrolero Prestige se hundió frente a las costas de Galicia provocando uno de los mayores desastres ecológicos de la historia de España. Ahora, un nuevo estudio analiza la capacidad de la sociedad para hacer frente a catástrofes marinas como éstas... Información completa en mi+dtv.


Agua depurada del Pirineo hasta el mar


Quizá sea una sorpresa para muchos saber que parte de las aguas residuales de la temporada de esquí del Pirineo van a parar tal cual salen de las localidades a los ríos aragoneses sin más. La directiva comunitaria que exige que para 2015 todas las aguas residuales de los municipios de la Unión pasen por una depuradora antes de llegar a los cauces impide a las Autoridades escudarse en la difícil orografía del Pirineo y dejar descansar a los, por suerte, caudalosos ríos que hasta ahora cargaban con todo el trabajo.

FUENTE La Razón digit@l 21/03/2011

Sin embargo, recordando eso de «al César lo que es del César», hay que reconocer que los planes de depuración de la Región son loables y vanguardistas. El mérito de tal afirmación es de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, (OCDE) que reconoce la valentía de asumir 450 actuaciones repartidas en el Plan especial de Depuración para municipios de más de 1.000 habitantes, el Plan Integral del Pirineo y un tercer plan en gestación para municipios de menos de 1.000 empadronados, que cubrirán en los próximos años el cien por cien de las aguas utilizadas en la región. A las ventajas medioambientales hay que sumar el efecto colateral de la creación de empleo. Con el Plan Pirineo, unos 7.000 puestos directos, que doblan los ya conseguidos con el Especial. Del 60 al 100% La situación de partida en 2005 requería un gran esfuerzo para cumplir con los deberes europeos. Sólo se depuraban el 60 por ciento de las aguas residuales generadas por su millón trescientos mil habitantes. De aquí, el 50 por ciento se trataba en las dos instalaciones de Zaragoza. Unos 730 municipios no contaban con depuradoras y las sinuosidades del mapa, tan beneficiosas para la temporada de esquí, se adivinaban como un obstáculo técnico. Con el Plan Especial (1.062 millones de euros), que incluía la construcción y entrada en funcionamiento de 132 instalaciones en 13 zonas, el Gobierno se asegura un aumento hasta el 80 por ciento. A día de hoy están en funcionamiento 92 de las 132 infraestructuras previstas y a lo largo de 2011-2012 se «espera que estén todas en marcha», asegura Rafael Izquierdo, director del Instituto Aragonés del Agua. La solución para el Pirineo se ha hecho esperar un poco más. Hace un año se adjudicaban los primeros contratos. Con un presupuesto de 358 millones (como en el plan especial se tiene en cuenta la inversión y la explotación), se ha dividido el terreno, de difícil acceso y de gran dispersión demográfica, en cuatro: las comarcas de La Jacetania (P1), Alto Gállego (P2), Sobrarbe (P3) y la Ribagorza (P4). De la instalación de las 297 plantas y su explotación se encargarán cuatro UTE (Unión Temporal de Empresas) respectivamente. La zona P1, que engloba la cabecera del río Aragón, estará a cargo de la UTE Depurar P1, S.A. formada por Acciona Agua y Comsa Medio Ambiente (97,5 millones de euros). La P2 (cuenca del río Gállego) será para la UTE de Elecnor y Tedagua (98,2 millones). La P3, zona de los ríos Cinca y Ara, estará a cargo de Acsa y Vialex (86 millones) y la P4 será de Aguas de Valencia y OMS Sacede (68 millones). Todas están entregando los proyectos para su revisión y comienzan los trámites para las expropiaciones. Recorrerán el escarpado terreno (se espera como tarde en 2013) 297 depuradoras que, en 240 del total de casos serán de «pequeña» envergadura, tecnológicamente hablando. Las poblaciones de alta montaña sin fábricas contarán con plantas sólo de tratamiento primario o biológico y se irá complicando en función de habitantes y entramado industrial. Para Luis Miguel López Mier, presidente de la UTE Depurar P1, la orografía y el clima dificultarán los trabajos. «Hay un componente de complejidad técnica: la estacionalidad. Con la nieve no podremos trabajar en la construcción durante bastantes meses». Sin embargo, quiere dejar claro que «vamos a regenerar los cauces de los ríos y a actuar sobre unos vertidos que ahora mismo van directamente al río». Ecologistas en Acción da la bienvenida a este nuevo paso en la depuración del Pirineo. Chesus Ferrer, coordinador de la organización en Huesca, lanza un capote a la Administración y recalca que con el Plan Especial, el Gobierno de Aragón estaba por delante en materia de depuración, excepto en el Pirineo. «Es un gran retraso que el agua no se esté tratando. Los tramos altos de los ríos son importantes y aquí se sitúan urbanizaciones, estaciones de esquí y los restaurantes de la frontera». Sobre las depuradoras ya instaladas en el resto de la Comunidad explica sus reticencias hacia infraestructuras que en algunos casos le parecen sobredimensionadas. Izquierdo admite el problema de que hasta ahora toda el agua de consumo del Pirineo va a parar sin tratamiento a los ríos. «Hay alguna depuradora por ahí suelta, construida por algún ayuntamiento... De aquí se deriva la importancia del Plan. Afortunadamente, los ríos en esta área son muy caudalosos gracias a los deshielos y permiten que se diluyan los residuos sin problemas». Sobre el tamaño de las infraestructuras del primer plan explica que la normativa europea establece el concepto de habitante equivalente, y no de derecho, como base del cálculo para el tamaño de instalaciones. «No es lo mismo un municipio con 500 empadronados sin ninguna actividad industrial que uno con los mismos habitantes pero tres polígonos industriales. En esta última a lo mejor el número de habitantes equivalentes es de 1.800».

Autor: Eva M. Rull

Un satélite para detectar 'tsunamis' desde el espacio


Las boyas instaladas en el fondo del mar y los sismógrafos son los únicos instrumentos que en la actualidad permiten alertar a la población con algunos minutos de antelación de la inminente llegada de un tsunami (habitualmente, la población tiene menos de una hora para ponerse a salvo).

FUENTE El Mundo Digital 21/03/2011

Cuando los sismógrafos registran un terremoto submarino de magnitud superior a 6,5 en la escala de Richter hay riesgo de que se produzca un tsunami. Automáticamente se lanza una alerta aunque no existe la certeza de que vaya a llegar a la costa. Sin embargo, en pocos años la tecnología espacial podría mejorar significativamente la predicción de estas devastadoras olas gigantes que han provocado una enorme catástrofe en Japón. Un proyecto de la Agencia Espacial Europea (ESA) firmado por el ingeniero español Manuel Martín-Neira utiliza la tecnología de los satélites de observación de la Tierra para medir la altura de la superficie del océano. Las aplicaciones son numerosas pero seguramente la más urgente es la de poder detectar con mayor antelación tsunamis.


El sistema PARIS está en fase de estudio pero podría ser una realidad en 2017 o 2018 si se cumple el calendario previsto para su lanzamiento. El sistema desarrollado por este ingeniero de radiometría de microondas fue patentado a principios de los años 90 por la Agencia Espacial Europea, donde investiga. "En aquella época sólo estaba en órbita el sistema de navegación estadounidense GPS y el ruso GLONAS. Conforme pasaron los años, otros países comenzaron a desarrollar sus sistemas de navegación por satélite", explica Manuel Martin-Neira a ELMUNDO.es en conversación telefónica desde Holanda, donde se encuentra el ESTEC ('European Space Research and Technology Centre'), el centro de la ESA en el que trabaja. Aunque los ensayos de PARIS se realizarán con el sistema de navegación por satélite europeo GALILEO, PARIS podrá recibir las señales directas de toda la red mundial de satélites y calcular la altura de la superficie del mar.


EVOLUCIÓN DE LAS OLAS EN EL OCÉANO

Cuando una ola de tsunami de desplaza por el océano, éste muestra una pequeña elevación. Por ejemplo, un tsunami en medio del océano puede tener una altura de 30 o 60 centímetros. Cuando el océano es muy profundo, la ola tiene poca altura pero es muy ancha (puede tener 200 o 300 kilómetros) y viaja a una gran velocidad (unos 800 km. por hora). A medida que la ola se acerca a la costa, su velocidad se va reduciendo conforme disminuye la profundidad. Se va estrechando hasta convertirse en una ola de sólo 10 km. aproximadamente. Todo el agua se acumula en esta superficie, lo que provoca que aumente su altura, que puede tener entre 10 y 30 metros, lo que produce el efecto devastador en la costa. "El objetivo es que un satélite PARIS pueda observar una franja del océano de 1.500 kilómetros en la que podamos captar esa perturbación. Para lograr detectarlo con menos de 30 o 40 minutos de antelación necesitaríamos una constelación de satélites PARIS", explica el ingeniero. "Con 10 satélites PARIS se podría monitorizar todo la Tierra y alertar con 30 o 40 minutos de antelación", calcula.


UN SISTEMA COMPLEMENTARIO

El sistema necesitaría que se procesaran los datos en la Tierra en tiempo real y un sistema de comunicaciones muy efectivo para que la alerta llegue a las poblaciones amenazadas. Martín-Neira considera que su sistema complementaría a los sismógrafos que detectan el terremoto y a las boyas instaladas en el fondo de mar para medir la presión. Este sistema de sensores se instaló en Indonesia tras el devastador tsunami de 2004: "Requieren un cierto mantenimiento y es costoso". Por eso el objetivo es complementar varias tecnologías. El tsunami de Japón del 11 de marzo llegó a la costa en menos de una hora porque en cuanto se produjo el terremoto se avisó a la población. Sin embargo, hoy en día no hay un sistema de detección de tsunamis global: "Tras el tsunami japonés se alertó a todos los países del Pacífico sin tener información real sobre si, efectivamente, iba a producirse. Se previno por si acaso", señala el investigador.


MEDIR LAS CORRIENTES OCEÁNICAS

El principal objetivo de PARIS es medir la superficie del mar, unos cálculos que, además de ayudar a paliar los efectos de los tsunamis, estudiará las corrientes del océano y ayudaran comprender mejor la dinámica oceánica, es decir, cómo circula el agua, unos datos que mejorarían la información que en la actualidad ofrecen los altímetros. Además, aportaría medidas interesantes sobre la vegetación, el nivel de agua de los ríos o el grosor de las capas de hielo. El satélite que se construya para llevar a cabo las pruebas recibirá las señales de navegación transmitidas por un satélite GALILEO Y GPS.

El satélite PARIS volará en una órbita más baja. "Dará vueltas y medirá toda la Tierra (tardará 100 minutos en dar una vuelta completa, de forma que al día haría 14 barridos. Esta frecuencia permitiría detectar un tsunami en cualquier lugar del mundo con al menos 30 minutos de antelación. No tiene por qué ser un esfuerzo de una agencia espacial única: "Tanto la NASA como la agencia espacial china se han mostrado interesados en el concepto PARIS. El mayor reto ahora es recaudar fondos de los países miembros de la ESA para poder materializar el proyecto. "Nuestro objetivo es que cueste menos de 50 millones de euros", señala Martín-Neira. Martín-Neira es también el ingeniero responsable del hasta ahora exitoso sistema MIRAS, que se lanzó al espacio a finales de 2009 en el marco de la misión SMOS. Recopila datos sobre la humedad del suelo y la salinidad del océano, unas mediciones que ayudan a los científicos a prever y a realizar seguimientos de inundaciones y sequías. El instrumento fue utilizado, por ejemplo, durante las graves inundaciones de Pakistán del pasado verano y las recientes lluvias torrenciales en Australia y Nueva Zelanda. "Con el avance tecnológico que tenemos en nuestras manos es posible mejorar la prevención de tsunamis y la alerta temprana. Espero que en el futuro la industria aeroespacial pueda contribuir a ello".

Autor: Teresa Guerrero


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El cambio climático en la Antártida, influido por factores locales


Científicos de Alemania han cuestionado la hipótesis vigente de que las fluctuaciones de temperatura en la Antártida se deben principalmente a cambios climáticos en el hemisferio norte. Según indican, una proporción muy importante de las fluctuaciones térmicas en este continente se deben en la misma medida a cambios climáticos locales en el hemisferio sur.


FUENTE CORDIS: Servicio de Información en I+D Comunitario 17/03/2011


Los autores, especialistas en climatología, realizaron reconstrucciones de las temperaturas históricas a partir de testigos de hielo y han publicado los resultados de su estudio en la revista Nature. Las variaciones en la órbita y en la inclinación de la Tierra han sido uno de los principales factores de los cambios en el clima del planeta durante el último millón de años. A principios del siglo XX, el matemático serbio Milutin Milankovitch calculó la influencia de la distribución estacional de la insolación. Según sus cálculos, los cambios en la insolación sobre el hemisferio norte repercuten considerablemente en el cambio climático durante períodos prolongados de tiempo, porque las superficies terrestres en concreto reaccionan de forma sensible a dichos cambios en la insolación, si bien las masas terrestres se encuentran distribuidas de manera desigual por el planeta.


Desde entonces sus postulados han constituido la hipótesis de trabajo dominante en la investigación climatológica, respaldados por numerosas reconstrucciones climáticas basadas en testigos de hielo, sedimentos marinos y otros archivos del clima. Sin embargo, tras volver a analizar las reconstrucciones de las temperaturas a partir de testigos de hielo, tres climatólogos del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina de la Asociación Helmholtz (AWI, Alemania) han cuestionado estas afirmaciones. Por primera vez, los autores, Thomas Laepple, Gerrit Lohmann y Martin Werner, tuvieron en cuenta el hecho de que las temperaturas invernales quedan mejor registradas que las temperaturas estivales en los testigos de hielo antárticos. Al incluir este efecto en los cálculos de los modelos, las fluctuaciones de temperatura reconstruidas a partir de los testigos de hielo también pueden atribuirse a cambios climáticos locales en el hemisferio sur.


Además, en opinión del profesor Lohmann, los indicios hallados en los testigos de hielo coinciden con los datos obtenidos de otras fuentes. «Hemos logrado demostrar que no sólo los datos de los testigos de hielo, sino también de los sedimentos marinos, presentan variaciones similares en determinadas temporadas», señaló. Estos hallazgos sugieren que «quedan muchas cuestiones que tratar por lo que se refiere a la interpretación de los datos paleoclimáticos». Por su parte, el Dr. Laepple indicó: «Nuestros resultados también revisten interés porque pueden sacarnos de un "callejón sin salida" en sentido científico». Ciertamente, hasta ahora han sido muchos los investigadores que han tratado de interpretar los datos históricos del clima terrestre extraídos de la Antártida partiendo de la hipótesis clásica de Milankovitch. Pero según afirmó Laepple, «hasta la fecha no se han podido corroborar todos los aspectos de esta hipótesis». En su opinión, tras este nuevo estudio «el debate queda reabierto y se puede tratar de adquirir una comprensión más precisa de los mecanismos físicos prolongados que influyen en la alternancia entre glaciaciones y períodos cálidos».


Los tres autores puntualizaron que sus hallazgos no ponen en duda la hipótesis de que el cambio climático observado en la actualidad se debe en su mayor parte a la intervención humana. Aclararon que los cambios cíclicos como los examinados en su artículo de Nature se prolongan durante períodos que duran decenas de miles o incluso cientos de miles de años. La abultada emisión de gases que influyen en el clima por parte de los humanos en cuestión de unos pocos cientos de años ha agudizado el incremento natural de los gases de efecto invernadero tras la última glaciación y constituye un fenómeno excepcional en el último millón de años.


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Se reduce la capa de ozono debido a temperaturas inusualmente bajas en el Ártico


Investigadores financiados con fondos comunitarios han descubierto que la temperatura inusualmente baja de la capa de ozono del Ártico ha generado una reducción a gran escala de la misma. Los descubrimientos muestran que, si se confirma este deterioro sin precedentes, el Ártico podría contar en breve con mucha menos protección contra los rayos ultravioletas del sol.


FUENTE CORDIS: Servicio de Información en I+D Comunitario 18/03/2011


El estudio recibió fondos del proyecto RECONCILE («Reconciliación de parámetros de procesamiento esenciales para una mayor capacidad de predicción de la pérdida de ozono estratosférico ártico y sus interacciones con el clima»), financiado con 3,5 millones de euros mediante el área temática «Medio ambiente» del Séptimo Programa Marco (7PM) de la Unión Europea. Coordinado por la Unidad de Investigación de Potsdam del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina de la Asociación Helmholtz (AWI, Alemania), el proyecto contó con la participación de dieciséis instituciones de investigación de ocho Estados miembros y más de treinta estaciones de sondeo de ozono situadas en toda la zona ártica y subártica.


El objetivo general es el de comprender los detalles que aún no han quedado claros en torno a la compleja relación que existe entre la capa de ozono y el cambio climático. Aún son muchos los aspectos relacionados con la reducción de la capa de ozono que precisan aclaración, como por ejemplo cómo se mezcla y transporta a altitudes elevadas el aire procesado. El Dr. Markus Rex, investigador del AWI, comentó: «Nuestras mediciones muestran que durante las últimas semanas y en las altitudes que nos interesan se ha destruido cerca de la mitad del ozono sobre el Ártico. Calculamos que este descenso no se detendrá puesto que las condiciones que han provocado esta reducción rápida del ozono persistirán.»


La reducción de la capa de ozono se produce por la descomposición de clorofluorocarbonos (CFC) antropogénicos en sustancias nocivas y destructoras de ozono cuando las condiciones ambientales son de frío extremo. La relación entre la pérdida de ozono y el cambio climático está clara desde hace tiempo y en ningún sitio es tan evidente como en el Ártico, donde los inviernos siguen alcanzando temperaturas extremas, lo que provoca pérdidas aún mayores de ozono. Al aumentar la concentración de gases de efecto invernadero, las capas más bajas de la atmósfera conservan la radiación térmica terrestre y se calientan. De este modo llega menos radiación a la estratosfera, lo que a su vez intensifica el enfriamiento y agrava la pérdida de ozono.


No obstante, estos cambios no afectan sólo a la zona del Ártico. Las masas de aire expuestas a la pérdida de ozono sobre el Ártico pueden desplazarse hacia el sur, de forma que la capa de ozono, más delgada, ofrece una protección menor contra los rayos ultravioletas también en las latitudes medias. Por ello estos investigadores alertan a Europa de la importancia de protegerse contra los rayos ultravioletas cuando se expongan al sol esta primavera. Como nota positiva se puede reseñar que durante la segunda mitad de este siglo no se seguirá destruyendo ozono en grandes cantidades gracias al Protocolo de Montreal, un tratado internacional adoptado en 1987 que prohibió en todo el mundo la producción de CFC con el fin de proteger la capa de ozono. No obstante, los CFC emitidos durante las décadas anteriores no desaparecerán de la atmósfera en muchos decenios. Esto implica que la capa de ozono se recuperará a largo plazo gracias a las medidas políticas medioambientales adoptadas. Hasta entonces, su destino en el Ártico depende de la temperatura de la misma a una altitud cercana a los veinte kilómetros y por lo tanto queda muy ligado al clima de la Tierra.


Los descubrimientos del proyecto RECONCILE se difundirán en un artículo que se publicará próximamente. El proyecto emplea un método exhaustivo que incluye experimentos en el laboratorio y sobre el terreno además de trabajos de modelización de procesos microfísicos y del transporte de sustancias químicas. Gracias a la creación y comprobación de parámetros fiables de los procesos clave que motivan la reducción de la capa de ozono ártica y a su aplicación en modelos de química climática a gran escala, los investigadores están más capacitados para realizar predicciones más certeras sobre el proceso de reducción de la capa de ozono y sobre su interacción con el cambio climático.


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miércoles, 23 de marzo de 2011

Los niños son los más afectados por el problema de acceso al agua


La celebración del Día Mundial del Agua ha puesto de relieve tres cuestiones. Primera, que 141 millones de personas no tienen acceso al agua potable y otras 794 no disponen de instalaciones de saneamiento adecuadas. Segunda: entre los que no disponen de agua potable están los niños, lo que dificultará el lograr la mayoría de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Y la tercera, que todos estos problemas se agravan debido al crecimiento de las ciudades, que complicará aún más el abastecimiento.

FUENTE Público 23/03/2011

Las cifras astronómicas iniciales esconden un elevado índice de mortalidad infantil, ya que los niños son los principales afectados y por lo tanto, la cara de esta carencia."El agua contaminada, el saneamiento inadecuado y las condiciones de higiene deficientes causan la muerte de 1,5 millones de niños menores de cinco años cada año debido a enfermedades diarreicas, además de afectar a la salud, la seguridad y la calidad de vida de los niños", ha denunciado el organismo de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef.

Las niñas que no tienen acceso al agua potable pierden tiempo en el estudio y tienen más riesgo de sufrir abusos sexuales.

Los más pequeños se ven empujados a recorrer la distancia que separa sus hogares de las fuentes o pozos donde se abastecen, labor que suele repercutir en los niños, y más en concreto, en las niñas, relegadas a las tareas domésticas. La búsqueda del agua deriva en un problema de oportunidades y de género, ya que pierden horas de estudio, poniendo en riesgo su educación, mientras que además las niñas quedan más expuestas a sufrir abusos sexuales en su camino a por líquido.

Por este motivo, y como ha señala la Fundación Plan, encargada de la protección de los derechos de la infancia y miembro consultivo del ECOSOC de Naciones Unidas, "la existencia de agua potable en una comunidad influye en aspectos como la educación y la igualdad de género, todos ellos relacionados con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)."

Así, el primer problema se enlaza con el segundo y crea una cadena de complicaciones. Cuando en septiembre de 2000 se firmó la Declaración del Milenio, 189 países se embarcaron en la consecución de ocho propósitos que cambiarían las condiciones del mundo en el que vivimos, sin considerar que el incumplimiento de la premisa del acceso al agua potable para niños y niñas hace imposible alcanzar la mayoría de los ODM diseñados hace ya casi 11 años: Lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna o la lucha contra el paludismo y otras enfermedades. La traba del acceso al agua repercute mucho más allá de lo que a simple vista se imagina.

ESTE AÑO, POR LA GESTIÓN DEL AGUA URBANA

La tercera cuestión responde al planteamiento que se hace cada año de poner el foco en un tema distinto relacionado con el agua. Hoy en día, el crecimiento de las urbes, la industrialización y el cambio climático, los conflictos y los desastres naturales hacen que se hable de 'Agua para las ciudades: respondiendo al desafío urbano'.

La falta de tratamiento del agua, la propagación de enfermedades (cólera, malaria, diarrea) a través de la misma y la filtración de aguas a acuíferos que quedan contaminados, son algunos de los problemas que sufren los 827,6 millones de personas que viven en barriadas de chabolas, que además tienen que llegar a pagar hasta 50 veces más por un litro de agua de lo que pagan 'los más ricos'.

Como paliativos, Naciones Unidas ha puesto en marcha a través de organizaciones como la Unesco o la FAO distintas iniciativas, como la impartición de talleres sobre agua y gobernabilidad, con las que aludir a gobiernos, organizaciones, comunidades y personas para superar el reto de la gestión del agua urbana. Además, reflexiona sobre la reutilización de aguas en ciudades, asegurando que éstas se traten y administren con gran cuidado para utilizarse de forma segura e higiénica para producir cultivos.

El día Mundial del Agua merece una reflexión que ya plantea la directora general de la Unesco, Irina Bokova: "Es imposible lograr un desarrollo humano sostenible sin un agua de buena calidad, a la que todos tengan acceso". El agua es de todos, para todos.

Autor: María Sevillano

Enlaces de interés

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martes, 1 de marzo de 2011

El Polo Norte se calienta


La extensión de la superficie helada del océano Ártico ha alcanzado este invierno los niveles más reducidos desde que en 1979 se empezaron a hacer las mediciones y controles por satélite. El mes de enero ha batido el récord de hielo menguante. El mar helado ocupaba ese mes 13,6 millones de km2: unos 50.000 km2 menos que el nivel mínimo alcanzado hasta ahora en un mes de enero, que corresponde al año 2006. El calentamiento global es la primera causa, aunque también han influido fenómenos meteorológicos regionales que forman parte de la variabilidad natural del clima.

FUENTE La Vanguardia Digital 01/03/2011

Este invierno ha desaparecido en el océano Ártico una superficie helada equivalente a dos veces y media la superficie de España. Concretamente, los hielos ocupaban 1,27 millones de km2 menos que la media en el periodo entre 1979 y el 2000. El área helada está siendo inusualmente reducida en la bahía de Hudson, en el estrecho de Hudson (entre el sur de la isla de Baffin y el Labrador) y en el estrecho de Davis (entre la isla de Baffin y Groenlandia). Estas áreas solían congelarse en noviembre, pero este año ha habido retrasos; y el mar de Labrador, incluso, permanece libre de hielos.

"La superficie del mar helado es baja este invierno, en gran parte debido a que el tiempo en el Ártico ha sido muy cálido", explica por correo electrónico Mark Serreze, director del Centro Nacional sobre Datos de Hielo y Nieve, de la Universidad de Colorado en Boulder (EE.UU.).

Las temperaturas en el Ártico fueron entre dos y seis grados superiores a la media en un mes de enero, mientras que en las zonas no cubiertas por la nieve incluso alcanzaron al menos seis grados por encima de la media, según los análisis de este centro.

"El declive que se observa a largo plazo en el Ártico se debe al cambio climático, aunque ha incidido la oscilación ártica, que forma parte de la variabilidad natural del clima", agrega Serreze. Las áreas desheladas han continuado liberando calor a la atmósfera, mientras que los vientos con patrones que acompañan a la fase negativa de la oscilación ártica llevaban aire caliente hacia el Ártico. "Todo esto ha hecho un Ártico especialmente cálido este invierno", observa Serreze.

De hecho, la oscilación ártica desempeña un papel relevante en los inviernos del hemisferio norte, hasta el punto de que estos varían en función de si este fenómeno tiene una fase positiva o negativa. Es positiva cuando las bajas presiones en el Ártico y el anticiclón en las latitudes intermedias mantienen confinados los vientos del Ártico, que así apenas bajan a Europa o Norteamérica. Sin embargo, en la fase negativa, la situación se invierte. Así, en el Ártico se instala un anticiclón y bajas presiones en las latitudes medias del Atlántico, con lo que esta configuración facilita la penetración de grandes masas de aire menos frío hacia zonas más septentrionales y de aire muy frío hacia el sur.

La oscilación del Ártico ha tenido una influencia "fuertemente negativa" este invierno en el hemisferio norte, según Serreze, y eso ha dado como resultado unas condiciones de frío y nieve en el este de Estados Unidos y en partes de Europa, lo que contrasta con un tiempo cálido en el Ártico. Serreze agrega que algunos han planteado la hipótesis de que la pérdida de mar helado haya creado condiciones que facilitan la fase negativa de la oscilación ártica, "aunque eso entra dentro del campo de las hipótesis".

Si continuara esta evolución en la pérdida de masa helada, no se puede descartar que, al final del verano, se bata el récord de deshielo alcanzado el 2007. En septiembre de ese año, el océano Ártico alcanzó un mínimo de 4,2 millones de km2 (frente a los 7,8 millones de km2 registrados en 1980, o sea, una pérdida como siete veces la superficie de España).

Las proyecciones indican que el Ártico podría quedar libre de hielo marino en el verano del 2050, aunque otras estimaciones lo sitúan hacia el 2030. Los expertos señalan que los modelos climáticos de predicción se están quedando cortos, superados por la realidad que muestran los satélites. Además, los hielos gruesos y viejos de varios años están siendo sustituidos por delgados hielos estacionales. Entre los años 2004 y 2008, el total del área cubierta por hielo grueso, viejo y de varios años ha retrocedido más de un 40% en el océano Ártico.

Aun así, se prevé que probablemente la cobertura de hielo en el Ártico permanecerá, al menos, un siglo en invierno, aunque ese hielo invernal será más delgado, según comenta Serreze.

Si se hace un seguimiento tan estricto y existe tanto interés y preocupación por la evolución del polo Norte es porque tiene una influencia global sobre el planeta. El Ártico es su termómetro, pues activa la gran cinta transportadora (la corriente termohalina) del calor a través del Atlántico.

El ritmo en que se derrite la nieve y el hielo del Ártico condiciona el clima de la Tierra, incide en la distribución del calor y afecta tanto a la vida salvaje como a la de las personas. Además, los deshielos en las zonas terrestres de los países ribereños del océano Ártico (Rusia, Canadá, EE.UU., Noruega y Groenlandia, y especialmente en esta isla) pueden incrementar los caudales y hacer elevar el nivel del mar.

La observación permite concluir que "no sólo en verano se funde el hielo en las zonas del Ártico, sino que en invierno ya no se forma tanto hielo como antes", explica Carlos Duarte, profesor de investigación del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (CSIC-UIB). "Eso explica que cuando llega el verano el hielo ya llegue en unas condiciones muy vulnerables; ha crecido poca superficie y tarde y, como es muy delgado, se funde rápidamente. Es importante fijarse en lo que pasa en invierno porque es lo que luego explica lo que suceso en verano", añade.

Autor: Antonio Cerrillo

Enlaces de interés

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jueves, 24 de febrero de 2011

Los sumideros de carbono polares están en alza, según antiguos registros marinos


Científicos de Polonia, Reino Unido y Estados Unidos han analizado muestras de una criatura marina recogida durante una conocida expedición de 1901 al Polo Sur y han descubierto que los sumideros de carbono polares podrían encontrarse al alza. Según estos investigadores, los briozoos mantuvieron un crecimiento constante hasta 1990, momento en el que su crecimiento se dobló. En la revista Current Biology se han publicado sus hallazgos, que proporcionan información novedosa sobre el mecanismo de almacenamiento del dióxido de carbono (CO2) en el fondo del mar y podrían resultar de utilidad para geólogos y ecologistas que traten de prever el cambio climático.

FUENTE CORDIS: Servicio de Información en I+D Comunitario 24/02/2011

El briozoo investigado es Cellarinella nutti (C. nutti), un invertebrado que se alimenta por filtración y que tiene el aspecto de ramitas bifurcadas. C. nutti se emplea con profusión en estudios científicos por su gran abundancia en el Antártico. Una de las ventajas para evaluar C. nutti es que en su esqueleto conserva un nítido registro medioambiental macroscópico que recuerda a los anillos de crecimiento observados en los troncos de los árboles.

«Esta es una de las escasas pruebas de que recientemente la vida en la Antártida ha cambiado radicalmente», explicó el primer firmante del artículo, David Barnes, de la British Antarctic Survey. «Estas criaturas están absorbiendo más dióxido de carbono del medio ambiente y "encerrándolo" en el lecho marino.»

Los autores indican que el crecimiento acelerado de C. nutti apunta a un incremento inmediato de la producción regional del fitoplancton del que se alimentan los briozoos. El CO2 disuelto en el agua marina es importante para estas algas por cuanto posibilitan su supervivencia.

El carbono contenido en las algas es absorbido en primer lugar por C. nutti y a continuación se incorpora a su esqueleto y demás tejidos. A medida que crecen estas criaturas, algunas partes de su cuerpo se desprenden y se hunden hasta el fondo marino, donde acaban soterradas.

«De lo anterior se deduce que la cantidad de carbono que se incorpora al lecho marino está en aumento», apuntó el Dr. Barnes. «Entre tanto, en todo el mundo estamos cobrando conciencia de la necesidad de reducir el dióxido de carbono de la atmósfera.»

Lo más probable es que este cambio se deba a la disminución del ozono, que desde 2000 ha provocado un aumento de la velocidad de los vientos. El Dr. Barnes aclaró que el mayor vigor de los vientos resulta extremadamente beneficioso para el plancton, puesto que las corrientes de aire despejan de hielo el mar, favoreciendo la circulación de las aguas superficiales.

«Si estamos en lo cierto, se trata de un caso raro de animales que responden a un fenómeno global, el agujero de la capa de ozono, y a la vez afectan a otro, el efecto invernadero», comentó el Dr. Barnes.

Su investigación se sustentó en gran medida en las antiguas colecciones marinas recabadas por el capitán Robert Falcon Scott, explorador y pionero de las regiones polares que estuvo al frente de las expediciones antárticas británicas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. En el estudio también se emplearon especímenes conservados en museos de Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos.

«La expedición más célebre de Scott fue la que llegó al Polo Sur, pero se le había adelantado otro equipo encabezado por el explorador noruego Roald Amundsen», recordó el Dr. Barnes. «El equipo de Scott falleció en 1912 cuando regresaba a su base para aprovisionarse de alimentos, y por ello su nombre no suele asociarse al éxito. Lo que no todos saben es que sus expediciones fueron científicas por encima de todo y que las colecciones de material e información que obtuvieron fueron impresionantes incluso para los patrones actuales.»

El estudio referido subraya la dificultad de comprender la manera en que procesos de gran envergadura como el cambio climático y el agujero de la capa de ozono afectan a nuestro planeta. Harán falta más investigaciones para esclarecer la importancia de la función desempeñada por C. nutti en el medio ambiente, pero por el momento los autores le atribuyen un papel reducido.

«No obstante, opinamos que al derretirse parte de la placa de hielo y del hielo marino por el cambio climático, y al intensificarse los vientos por la pérdida de ozono, hay motivos para confiar en que se esté produciendo el tan necesario proceso de almacenamiento de carbono en el fondo del Océano Antártico», matizó el Dr. Barnes. «Hay pocos otros lugares en el mundo en los que puedan darse cambios globales y regionales que extraigan más carbono del sistema.»

Al estudio contribuyeron científicos del Instituto de Oceanología de la Academia de las Ciencias de Polonia, el Museo de Historia Natural del Reino Unido, y el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian de Washington y el Museo de Historia Natural de Virginia (ambos en los Estados Unidos).

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jueves, 17 de febrero de 2011

Inundaciones por nuestra culpa


Los aumentos en los últimos años de las inundaciones catastróficas se deben en parte a fluctuaciones naturales, como La Niña, o enfriamiento ocasional del Pacífico ecuatorial. Que el cambio climático haya empeorado la situación ha sido hasta ahora una cuestión muy polémica y difícil de probar. Dos trabajos demuestran en Nature que las emisiones humanas sí han incrementado la probabilidad de tormentas y el riesgo de inundaciones.

FUENTE El País Digital 17/02/2011

Pardeep Pall y sus colegas del ETH de Zúrich (el tecnológico de Zúrich; las siglas son de Eidgenössische Technische Hochschule) muestran que las emisiones aumentaron el riesgo de inundaciones en Inglaterra y Gales en más del 20%. El equipo de Francis Zwiers, de la Universidad de Victoria, Canadá, alcanza conclusiones similares analizando con nuevo poder estadístico las precipitaciones de 1951 a 1999 en las zonas terrestres del hemisferio norte.

"Los cambios en las precipitaciones extremas", dicen los científicos de Victoria, "y por tanto los impactos que tendrán en el futuro, han sido subestimados hasta ahora". Los actuales modelos de predicción climática, según revela el nuevo trabajo, calculan unos incrementos en la ocurrencia de lluvias extremas que están por debajo de las cifras reales observadas en las últimas décadas.

Zwiers y sus colegas han utilizado los datos tomados entre 1951 y 1999 por 6.000 estaciones pluviométricas terrestres repartidas por el hemisferio norte. Y han comparado esas observaciones con las predicciones de dos tipos de modelos climatológicos: los que consideran el efecto de las emisiones humanas (dióxido de carbono, o CO2, y otros gases de efecto invernadero); y los que consideran las fluctuaciones debidas a fenómenos naturales además de las emisiones antropogénicas.

El grupo de Zúrich, por su parte, se ha centrado en datos de Inglaterra y Gales por sus tomas detalladas y antiguos registros históricos, aunque no pretenden que sus conclusiones tengan exclusivamente una validez local.

Han podido considerar así acontecimientos extremos concretos como las inundaciones que castigaron Reino Unido en octubre y noviembre de 2000, que dañaron 10.000 viviendas, inutilizaron los servicios públicos y causaron unas pérdidas de 1.300 millones de libras (1.500 millones de euros). Este fue el otoño más lluvioso en Inglaterra y Gales desde el inicio de los registros en 1766.

Aquellas inundaciones de 2000 ya fueron consideradas en la época como una llamada de atención sobre los efectos del cambio climático. Pero esas afirmaciones, según Pall y sus colegas, solo se basan en "argumentos termodinámicos de tipo general".

Por ejemplo, es sabido que el calentamiento de la superficie de los océanos incrementa la humedad de la atmósfera y, con ello, sugiere un mayor riesgo de precipitaciones extremas. "Pero esos argumentos no pueden dar cuenta de la compleja hidrometeorología asociada con las inundaciones", destacan los científicos suizos.

Los modelos que han utilizado ahora incluyen todas esas variables adicionales y unas técnicas estadísticas de última generación. La potencia de computación que requieren estos cálculos excede a la de los más potentes ordenadores, y solo ha sido posible con un proyecto de computación distribuida: es decir, tomando prestados los ordenadores personales de la gente mientras no los están utilizando.

Estos sistemas, que se están demostrando de una gran utilidad para la ciencia, siguen a la estela de SETI@home, el proyecto de computación distribuida concebido en 1999 por el programa SETI (Search for Extra-Terrestrial Intelligence) de búsqueda de inteligencia extraterrestre, que llegó a contar con 5,2 millones de participantes en todo el mundo y computó 1.000 trillones de operaciones (un 1 seguido de 21 ceros). Su potencia de computación fue de 480 Teraflops, o billones de operaciones por segundo), comparable a la de Deep Blue.

Gracias a los voluntarios que aportaron el tiempo muerto de sus ordenadores, los climatólogos suizos pudieron generar miles de simulaciones de modelos climáticos con una resolución similar a la que tienen las predicciones meteorológicas convencionales, todas ellas referidas al otoño inglés de 2000. Luego alimentaron con esos resultados otro modelo bien establecido que se usa para simular las crecidas intensas de los ríos en Inglaterra y Gales.

"La magnitud precisa de la contribución antropogénica sigue siendo incierta", admiten los científicos de Zúrich, "pero en nueve de cada diez casos nuestros resultados indican que las emisiones de gases de efecto invernadero de origen antropogénico, producidas a lo largo del siglo XX, incrementaron el riesgo de inundaciones en Inglaterra y Gales, durante el otoño de 2000, en más de un 20%".

El porcentaje aumenta hasta el 90% si, en vez de exigir que el resultado se reproduzca en nueve de cada diez simulaciones, uno se conforma con dos de cada tres.

Los efectos del calentamiento global en el riesgo de precipitaciones extremas, y por tanto de inundaciones, se deben en último término al vapor de agua de la atmósfera. La colisión de masas de aire cargadas de vapor de agua conduce a la formación de nubes y a la precipitación de lluvias.

Richard Allan, del departamento de meteorología de la Universidad de Reading (Reino Unido), explicó en una teleconferencia junto a Zwiers y Pall, que la capacidad de la atmósfera para cargarse de agua aumenta con la temperatura de forma exponencial. Cada grado de calentamiento de la atmósfera junto a la superficie terrestre incrementa en un 6% el agua transportada por la atmósfera). Esto no es solo una predicción de los modelos climáticos, sino que de momento se va confirmando con las observaciones.

"La lluvia intensa es un fenómeno inherentemente local", dice Allan, "pero está alimentado por un suministro de humedad atmosférica llegada de otras partes. Esa humedad habría, en condiciones normales, causado una lluvia más moderada en otras partes".

Aunque resulte difícil de admitir en época de inundaciones, la lluvia es un bien escaso e injustamente distribuido. Los aumentos rápidos de precipitación en unas zonas llevan consigo una disminución de la intensidad o la frecuencia de las lluvias en algún otro sitio. La mayoría de los modelos climáticos expresan esto como un aumento del régimen de precipitaciones en las zonas templadas que ya son húmedas, y una correspondiente disminución de las lluvias en las zonas subtropicales que ya son secas.

"Dadas sus implicaciones para las inundaciones y las sequías del futuro", dice Allan, "es vital establecer los fundamentos físicos para estos cambios, y verificar la teoría con más observaciones".

De momento, asociar las inundaciones al tubo de escape de su vecino ya es algo más que una conversación de ascensor.

Autor: Javier Sampedro

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lunes, 7 de febrero de 2011

Alerta ecológica en el Amazonas por dos graves sequías en cinco años


Un nuevo estudio muestra que la sequía sufrida en la cuenca del Amazonas el verano pasado puede haber sido incluso más dañina para los bosques de la región que la sequía inusualmente fuerte de 2005, que fue considerada entonces como un fenómeno de esos que ocurren una vez en un siglo. Ahora, se han sucedido dos periodos de extrema sequedad en un lustro.

FUENTE El Mundo Digital 04/02/2011

El análisis de la lluvia caída en cinco millones de kilómetros cuadrados de la Amazonía durante la estación seca de 2010 se publica en la revista 'Science' y muestra que la sequía fue más dispersa que la de 2005.

El equipo de investigadores, formado por expertos británicos y brasileños, también calculó el impacto de esta sequía sobre el ciclo de carbono de los bosques. Como es sabido, los árboles capturan el CO2 del aire (el principal gas de efecto invernadero) y lo incorporan a sus tejidos. El carbono se libera de nuevo a la atmósfera cuando los árboles arden y también cuando se pudren, aunque en este caso la emisión es mucho más lenta.

Según los autores, durante la sequía de 2005 los bosques amazónicos liberaron unos 5.000 millones de toneladas de CO2, debido a que el clima extremo provocó la muerte de muchos ejemplares. Y durante la sequía de 2010 la cantidad de carbono emitido puede haber sido incluso mayor. Hay que tener en cuenta que cantidades de ese calibre equivalen a las que produce un país como EE.UU. en todo un año. En 2009, por ejemplo, ese estado produjo unos 5.400 millones de toneladas de CO2.

Los autores sugieren en su artículo que si las sequías de este tipo se hacen más frecuentes, el Amazonas dejará de funcionar como un sumidero de las emisiones producidas por el hombre, tal y como ha sido hasta ahora.

SEQUÍAS INSULARES

El autor principal, Simon Lewis, de la Universidad de Leeds, afirma en una nota distribuida por el servicio de noticias científicas Eurekalert: "Observar dos eventos de esta magnitud en un periodo de tiempo tan breve es extremadamente inusual, pero por desgracia es un hecho que concuerda con los modelos climáticos que proyectan un futuro oscuro para la Amazonia".

La cuenca del Amazonas abarca terrenos de seis países sudamericanos y cubre una extensión de hasta siete millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale a 14 veces España. Otros estudios de la Universidad de Leeds habían estimado que esa amplia zona de bosque ecuatorial funciona como un receptor de CO2 atmosférico y en años meteorológicos normales llega a absorber unos 1.500 millones de toneladas. Aunque en muchas partes del Amazonas también se emite CO2 debido a la deforestación, las talas y los fuegos, el saldo total es positivo. La cuenca contribuye así a frenar el calentamiento global ya que funciona como receptora de los gases de efecto invernadero producidos en otros lugares.

Sin embargo, no fue así en 2005. La extrema sequía provocó la muerte de muchos árboles. Los estudios de campo demostraron que en esa época extrema los bosques ralentizaron su metabolismo y dejaron de absorber CO2 del aire. Al mismo tiempo, los árboles muertos y en descomposición liberaron carbono. En su momento, los meteorólogos describieron aquella sequía, que afectó especialmente al suroeste de la cuenca, como un evento extremo de los que ocurren una vez cada siglo. Pero cinco años después, la región ha sido golpeada por otra sequía similar que provocó que el nivel del agua en los cauces llegara a mínimos históricos, como es el caso del río Negro, uno de los principales tributarios, que registró su peor medición histórica.

El estudio recién publicado, liderado por el británico Lewis y el brasileño Paulo Brando, del Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazonia (IPAM), empleó la relación conocida entre la intensidad de la sequía de 2005 con la muerte de árboles para estimar el efecto producido por la recién terminada escasez de lluvias de 2010.

DESCOMPOSICIÓN DE ÁRBOLES

Los científicos creen que, debido al estado de estrés que ha sufrido la selva durante este periodo de falta de lluvias, no va a ser capaz de absorber CO2, tal y como hace habitualmente. Eso ocurrió en 2010 y también pasará en 2011. Además, aseguran que en los próximos años el Amazonas emitirá unos 5.000 millones de toneladas de carbono provenientes de los árboles muertos que entrarán en fase de descomposición.

El doctor Brando, afirma: "No podremos saber exactamente cuántos árboles han muerto hasta que no completemos el trabajo de observación directa en el campo. Puede ser que muchos de los árboles más sensibles a la sequía ya murieran en 2005, lo que podría reducir el número de los desaparecidos en 2010. Pero por otro lado, la primera sequía pudo dejar debilitados un gran número de ejemplares, y éstos quizá no han resistido el segundo golpe recibido en 2010".

Brando afirma que el estudio debe verse como una "estimación inicial". De hecho, el cálculo de emisiones no incluye las provenientes de los fuegos, que se extendieron por numerosas áreas durante los días de calor y falta de agua. Esos fuegos liberaron grandes cantidades de carbono de forma súbita". Algunos modelos climáticos indican que las sequías en el Amazonas como consecuencia del calentamiento global.

El doctor Lewis añade: "La sucesión de dos sequías extremas e inusuales en menos de una década sirve de sobra para anular el CO2 absorbido por los bosques intactos durante ese mismo tiempo. Si fenómenos como éste empiezan a ocurrir más a menudo, la selva amazónica llegará a un punto en el que dejará de ser un valioso almacén de carbono capaz de ralentizar el cambio climático a convertirse ella misma en un punto de emisión capaz de acelerar el fenómeno".

Todavía hay considerables incógnitas sobre el impacto del cambio climático en el Amazonas. Este nuevo estudio se añade a un cuerpo de evidencias que sugieren que las sequías severas se harán más frecuentes, acarreando importantes consecuencias para los bosques amazónicos. Si los gases de efecto invernadero contribuyen a las sequías del Amazonas, que a su vez provocan incendios y muerte de árboles que producen CO2, este es un proceso de retroalimentación sumamente preocupante", dicen los autores.

Autor: Pedro Cáceres

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sábado, 13 de noviembre de 2010

1.400 kilómetros cúbicos de hielo antiguo se han derretido en el Ártico desde 1993


Desde 1993 hasta 2009 se han perdido en el Ártico 1.400 kilómetros cúbicos de hielo antiguo porque se ha derretido, lo que significa un 20% del total de masa helada perdida. Hielo antiguo, o multicapas, quiere decir que ha aguantado varias veces el ciclo normal de fusión en verano y congelación en invierno de los hielos estacionales.

FUENTE El País Digital 12/11/2010

Unos científicos de la NASA, analizando los datos de varios satélites, han logrado cuantificar el hielo destruido y determinar no sólo su distribución espacial, sino también diferenciar el que se funde del que emigra, es decir el que sale del Ártico sobre todo por el estrecho de Fram, entre Noruega y Groenlandia, arrastrado por las corrientes y los vientos. Desde que en 1979 comenzó la toma de datos desde satélite, los científicos han ido constatando la destrucción de hielo antiguo en el Ártico, pero es difícil cuantificarla y determinar las causas.

Se trata de problemas claves para comprender la dinámica del océano septentrional y los efectos en el sistema climático. La investigación "demuestra que hay fusión de hielo viejo en la cuenca del Ártico y que el área derretida ha ido aumentando en los últimos años", afirma Ron Kwok, autor de la investigación junto con Glenn Cunningham (ambos del Jet Propulsion Laboratory - JPL-). "La historia es siempre más complicada, hay fusión y hay exportación, pero hemos dado otro paso para calcular la relación de masa y superficie de la cubierta helada del Ártico", añade el investigador, en un comunicado del JPL.

Los hielos del Ártico alcanzan un mínimo anual en septiembre, al final del verano, antes de comenzar de nuevo la estación del frío, y una parte considerable de la masa helada se pierde y se forma de nuevo con periodicidad anual. Pero desde hace algunas décadas se ha estado perdiendo también hielo multicapas, el que sobrevive al menos a un ciclo anual. Para cuantificar estos procesos Kwok y Cunningham han recurrido a datos de 17 años (1993-2009) tomados desde diferentes satélites de observación de la Tierra, algunos de la NASA y otros de la Agencia Europea del Espacio (ESA), con instrumentos complementarios.

Los diferentes procesos de fusión en la misma cuenca ártica o transporte fuera de ella tienen efectos diferentes en el sistema climático. Por ejemplo, explican los científicos del JPL, una mayor pérdida de hielo porque se derrite allí mismo significa que queda más agua dulce en el Ártico, en lugar de desplazarse hacia fuera, hacia otros océanos.

Autor: A. R.

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viernes, 21 de mayo de 2010

El Mediterráneo Occidental, cada vez más caliente y salado


Cada año la temperatura de la capa profunda del Mediterráneo occidental aumenta 0,002 grados centígrados y su salinidad, un 0,001 de unidad de salinidad.

FUENTE El Mundo Digital 21/05/2010

Estos cambios, aunque mínimos de año en año, se producen de forma continua y constante con una aceleración desde los años 90. Los investigadores insisten en que aún habrá que investigar algunos años más para confirmar esta tendencia.

El estudio, realizado por investigadores del Instituto Oceanográfico Español y publicado en el Journal of Geophysical Research, presenta los resultados de la investigación, en la que los científicos analizaron la temperatura y salinidad de las tres capas del Mar Mediterráneo: la superior (desde la superficie hasta los 150-200 metros con agua que entra del Atlántico), la intermedia (de los 200 a los 600 metros de profundidad con agua del Mediterráneo oriental que entra en la cuenca occidental a través del canal de Sicilia), y la profunda (de los 600 metros al fondo del mar con agua del Mediterráneo occidental).

"Estas capas, sobre todo la profunda, ocupan un volumen inmenso, y calentar cada año una milésima su temperatura requiere de una cantidad grandísima de calor", puntualiza el investigador Manuel Vargas-Yáñez.

El equipo también ha observado un aumento de la salinidad y del calentamiento de la capa intermedia del mar. En la capa superior no lo han visto de forma clara, "pero podemos inferirlo a partir del calentamiento del agua profunda", declara Vargas-Yáñez.

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miércoles, 5 de mayo de 2010

El glaciar más alto de Uganda se divide


La cadena de montes Ruwenzori se extiende a lo largo de la frontera entre Uganda y la República Democrática del Congo. El monte Margherita es el tercer pico más alto de África, con 5.109 metros de altitud, tras el Kilimanjaro y el Kenia. Los tres están cubiertos de hielo, una rareza en la línea ecuatorial. Y en los tres, el cambio climático amenaza con destruir los glaciares en una veintena de años.


FUENTE El Mundo Digital 05/05/2010

Una grieta de seis metros impide la subida al monte Margherita, muy popular entre los montañeros. El pico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994, pero ahora sucumbe a los estragos del cambio climático. Hace 50 años, la capa de hielo cubría una superficie de 60 kilómetros cuadrados, de los que queda apenas una sexta parte.

John Hunwick, director de los Servicios de Trekking de Ruwenzori, afirma que la grieta apareció entre el 18 y el 20 de abril. Los glaciares se han ido deshaciendo rápidamente en los últimos cuatro años, lo que supone la destrucción de un atractivo turístico importante para la economía ugandesa, por la rareza de hallar hielo en el ecuador.

La Uganda Wildlife Authority (UWA) ha dispuesto un equipo que subirá a la montaña para comprobar los daños causados al camino hacia Margherita. No se descarta la posibilidad de abrir otros caminos hacia el pico.

No es la primera ruptura de la que se ha tenido conocimiento en la ladera de la montaña, por lo que es posible que aparezcan fallas a lo largo de la cordillera.

La descongelación de los glaciares ha provocado una crecida en el caudal del río Semliki, la frontera natural entre Uganda y la República Democrática del Congo. La mayor cantidad de agua acelera el poder erosivo.

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jueves, 29 de abril de 2010

Descubierta una nueva y enorme corriente oceánica


Una nueva "autopista oceánica" de cuya existencia nadie sabía hasta ahora acaba de ser descubierta por un equipo de científicos japoneses y australianos. Tiene un caudal cuarenta veces superior al del río Amazonas y fluye bajo el Océano Índico, a más de tres mil metros de profundidad. El hallazgo, que ayudará a comprender mejor el clima de la Tierra, acaba de ser publicado en Nature Geoscience.

FUENTE ABC Periódico Electrónico S.A. 28/04/2010

"La corriente transporta aguas muy densas y ricas en oxígeno que se hunden cerca de la Antártida a grandes profundidades y se dirigen hacia el lejano norte", explica Steve Rintoul, uno de los autores del estudio. "De hecho, sin esta aportación de agua antártica, las capas más profundas del océano tendrían muy poco oxígeno".

El papel y la influencia de las corrientes oceánicas en el clima son bien conocidas. En efecto, se encargan de almacenar y transportar una enorme cantidad de calor y dióxido de carbono, que de esta forma no se libera a la atmósfera y frena el proceso de calentamiento global. "La profunda corriente de la meseta submarina de Kerguelen forma parte de un sistema global de corrientes oceánicas que resultan determinantes a la hora de conocer cuánto calor y carbono puede almacenar el océano", añade el investigador.

Otras expediciones habían detectado antes evidencias de este complejo sistema de corrientes, pero ninguna de ellas había sido capaz de determinar la cantidad de agua que transportaban. El equipo australiano-japonés utilizó para sus experimentos distintos medidores de corriente anclados al fondo oceánico, a profundidades superiores a los 4.500 metros. Durante un periodo de dos años, los detectores enganchados al fondo flotaron a una profundidad de cerca de tres mil metros, midiendo sistemáticamente la velocidad de la corriente, su temperatura y salinidad.

DESDE LA ANTÁRTIDA

"Las mediciones continuas nos permitieron, por primera vez, determinar cuánta agua estaba transportando hacia el norte esta profunda corriente", afirma Rintoul. Y resulta que lleva más de doce millones de metros cúbicos por segundo de agua procedente de la Antártida, a menos de cero grados de temperatura y sin llegar a congelarse, ya que está mezclada con sales y minerales. "Fue una auténtica sorpresa comprobar lo fuerte que es esta corriente", dice el investigador. "Con una velocidad media durante dos años de 20 cm por segundo, se trata de la corriente más fuerte jamás medida a profundidades de tres km bajo la superficie marina".

Para Rintoul, "Disponer de un mapa de estos sistemas de corrientes profundas es un paso muy importante hacia la comprensión de la red global de corrientes que influye sobre el clima, tanto presente como futuro. Y nuestros resultados muestran que las corrientes de la Meseta Kerguelen realizan una gran contribución a esta circulación oceánica global".

Autor: José Manuel Nieves

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jueves, 22 de abril de 2010

Cómo limpiar derrames de hidrocarburos


Las noticias sobre derrames y escapes de petróleo en el mar nos recuerdan las graves amenazas que pesan sobre nuestros preciados entornos marinos. Ahora un nuevo proyecto financiado con fondos comunitarios se propone examinar la capacidad de ciertas comunidades bacterianas para facilitar la limpieza de hidrocarburos tóxicos vertidos en la naturaleza.

FUENTE CORDIS: Servicio de Información en I+D Comunitario 22/04/2010

El proyecto MAGICPAH («Enfoques moleculares e investigaciones metagenómicas para optimizar la limpieza de emplazamientos contaminados con HPA [hidrocarburos policíclicos aromáticos]») recibió una financiación de 3 millones de euros por medio del tema «Alimentos, agricultura y pesca, y biotecnología» del Séptimo Programa Marco (7PM).

MAGICPAH, que está coordinado por el Centro Helmholtz de Investigación sobre Infecciones (HZI) de Alemania, es un proyecto en colaboración en el que participan trece institutos de investigación y entidades industriales de nueve países con la meta común de explorar las propiedades catalíticas de bacterias para el tratamiento y la prevención de la contaminación por HPA.

Los hidrocarburos, moléculas compuestas por átomos de carbono e hidrógeno, se encuentran entre los recursos energéticos más importantes del planeta. Los HPA constituyen un tipo de hidrocarburos que en muchos casos son tóxicos y cancerígenos. Son difíciles de descomponer y pueden contaminar fácilmente el suelo y otros tipos de materia. Se encuentran en cantidades muy abundantes en el fuelóleo pesado y en el petróleo crudo y representan una amenaza muy grave para la riqueza y la complejidad de la flora y la fauna marinas.

El equipo de MAGICPAH se propone investigar la forma de aprovechar bacterias del suelo y de entornos marinos para descomponer estos hidrocarburos en caso de contaminación. En primer lugar, analizarán la diversidad microbiana y sus procesos moleculares fundamentales de cara a eliminar los HPA del suelo, sedimentos y masas de agua.

«Existen comunidades bacterianas con propiedades degradantes del petróleo que ofrecen posibilidades interesantes y hasta ahora inexploradas», declaró el Dr. Dietmar Pieper del HZI. Uno de los obstáculos que afronta este equipo es que hay pocas bacterias del suelo y los ecosistemas marinos que se puedan cultivar en condiciones de laboratorio. El Dr. Pieper explicó que las posibilidades de aprovechar estas especies únicamente pueden estudiarse mediante los llamados métodos independientes del cultivo.

«La información recopilada aquí mediante distintos sistemas experimentales se empleará en el diseño de nuevas estrategias basadas en el conocimiento dedicadas a mitigar los daños ecológicos provocados por los HPA en diversos hábitats. Además, nuestros métodos permiten un acceso directo a nuevas reacciones metabólicas que pueden utilizarse en productos de interés industrial», añadió el Dr. Pieper.

El consorcio está formado por socios de siete Estados miembros de la UE (República Checa, Dinamarca, Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido) más Canadá y Colombia. También forman parte del mismo dos socios industriales: Earth Tech CZ (República Checa) y Syndial S.p.A Attivita Diversificate (Italia).

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viernes, 16 de abril de 2010

El mar esconde un almacén de calentamiento


El aumento de temperatura del planeta se debe a un desajuste entre la energía que entra en la atmósfera y la que sale de ella. La parte que permanece en la Tierra se almacena sobre todo en los océanos, que han acumulado el 90% de esta energía en forma de calor en los últimos 50 años. Esta reserva volverá a la atmósfera en algún momento, lo que agravará el cambio climático, según un artículo publicado en la revista Science.

FUENTE Público 16/04/2010

Entre 1961 y 2003, la temperatura del océano subió 0,1º C hasta una profundidad de 700 metros. Aunque el incremento parezca ligero, la cantidad de energía necesaria para calentar una columna de agua de este volumen es muy importante. "Este calor vendrá a perseguirnos antes o después", asegura el autor principal del estudio, el investigador del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de EE.UU. Kevin Trenberth. "La tregua que hemos tenido en los últimos años no va a continuar".

OTROS POSIBLES ESCONDITES

Entre 2004 y 2008 se ha reducido el incremento de la temperatura del océano. Sin embargo, el nivel de emisiones de CO2 ha seguido aumentando desde 2003. Los autores plantean si, aparte del calor oceánico y atmosférico, existen otros lugares donde se está acumulando esta "energía desaparecida".

Desde 1992 el nivel del mar ha aumentado unos 3,2 milímetros cada año. Según los autores, esta subida está provocada por esta energía calorífica, que no sólo incrementa la temperatura del agua, sino que también aumenta su volumen debido al deshielo. Además, la radiación enfocada sobre las superficies heladas está provocando su derretimiento, lo que supone otro almacén de energía calorífica. De momento, las medidas que existen sobre el calentamiento del agua y del aire son bastante fiables. Sin embargo, "es fundamental rastrear el aumento de temperatura en nuestro sistema climático para entender qué está sucediendo y predecir el futuro", concluye Trenberth.

Autor: Marta del Amo

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domingo, 14 de marzo de 2010

Así se deshace la Antártida


A principios de febrero, B-9B, un enorme iceberg de casi cien km de longitud chocó violentamente con la lengua helada del glaciar Mertz, en la zona oriental de la Antártida, provocando su ruptura.

FUENTE ABC Periódico Electrónico S.A. 09/03/2010

El acontecimiento fue recogido por las cámaras del satélite meteorológico Envisat, de la Agencia Espacial Europea. La propia ESA ha publicado una espectacular secuencia de imágenes, que abarcan desde el 10 de febrero al 4 de marzo, en la que se aprecian con claridad las rápidas consecuencias del titánico choque.

La colisión ha creado un segundo y también enorme iceberg, de cincuenta km de largo por veinticinco de ancho y bautizado como C-28. El nombre significa que es el glaciar número 28 que se rompe en este sector de la Antártida desde el año 1976, cuando se comenzaron a clasificar esta clase de fenómenos.

Ambos icebergs se encuentran ahora a la deriva en medio de una polinia, que es la forma en que se denomina un área de agua en el Ártico o en la Antártida que no llega nunca a congelarse, pero que está rodeada por todas partes de hielo marino. Los dos colosos helados están obstruyendo la circulación de agua oceánica creada por la polinia, lo que priva de oxígeno a la vida marina local.

Autor: José Manuel Nieves

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¿Fue alguna vez la Tierra una inmensa bola de nieve?


¿Se imaginan el espectáculo? La Tierra, nuestro planeta azul, convertido en una inmensa esfera blanca y helada, y con temperaturas medias de cincuenta grados bajo cero. ¿Ciencia ficción? Nada de eso. Cada vez más evidencias geológicas apuntan a que ese escenario, conocido como "glaciación global" o "Tierra bola de nieve", se produjo realmente. Y en más de una ocasión a lo largo de la dilatada historia de nuestro mundo.

FUENTE ABC Periódico Electrónico S.A. 11/03/2010

Ahora, por primera vez, un grupo de geólogos estadounidenses ha encontrado pruebas de que, hace 716,5 millones de años, el hielo de los polos se extendió hasta el mismísimo ecuador, dando a la Tierra, en efecto, el aspecto de una bola de nieve gigante.

"Esta es la primera vez que se demuestra que se produjo la glaciación Sturtiana en latitudes tropicales y que se aportan pruebas directas de un fenómeno de 'Tierra bola de nieve'", asegura el autor principal de un estudio recién publicado en Science, Francis Macdonald, geólogo de la universidad de Harvard, quien afirma además que aquella terrible glaciación duró como poco cinco largos millones de años.

La teoría de que existieron largos periodos glaciares que afectaron a todo el planeta no es nueva, aunque resulta difícil atribuirla a un solo investigador. De hecho, son muchos los científicos que, durante décadas, han ido aportando pequeñas piezas a un rompecabezas que aún dista mucho de estar resuelto.

VARIAS GLACIACIONES

Según la teoría de "Tierra bola de nieve", se produjeron no una, sino varias glaciaciones globales en la Tierra, que cubrieron toda su superficie de hielo: la glaciación Sturtiana, hace unos 710 millones de años; la de Ghaub hace 635 millones de años y la de Gaskiers, hace 580 millones de años.

Los investigadores llegaron a sus extraordinarias conclusiones a partir del análisis de una antigua formación rocosa en el norte de Canadá.

Según Macdonald, el hecho de que siguiera habiendo vida eucariótica durante el período de la glaciación Sturtiana (que es de la que ahora se han publicado las pruebas) sugiere que, incluso en esas condiciones infernales, debieron seguir llegando los rayos del sol a la superficie de la Tierra. Y que en algunos lugares debía seguir habiendo agua en estado líquido.

Resulta cuando menos curioso que fuera precisamente alrededor de aquella época cuando surgieron los primeros animales complejos. Las células eucariotas (las que tienen un núcleo bien definido y de las que están hechos todos los animales y plantas) surgieron hace unos mil millones de años, trescientos antes de que tuviera lugar este dilatado periodo de glaciación global.

Sin embargo, según los investigadores, incluso en una "Tierra bola de nieve", habría variaciones de temperatura y lo más probable es que el hielo fuera dinámico y en algunos lugares dejara paso a extensiones de agua que sirvieran como refugio para la vida.

"Los registros fósiles indican que todos los principales grupos eucarióticos, con la posible excepción de los animales, existieron antes de la glaciación", señala MacDonald.

En opinión del científico, la posible explicación a la supervivencia de los eucariotas en esas condiciones es que "desde el punto de vista de la evolución, no siempre es malo para la vida en la Tierra estar sometida a duras presiones".

Las rocas analizadas por MacDonald y sus colegas en el territorio de Yukon, en Canadá, presentaban depósitos de hielo y otros signos de glaciación como clastos estriados, restos arrastrados por el hielo y la deformación de sedimentos blandos.

OCÉANO CONGELADO

Los científicos pudieron determinar por el magnetismo y la composición de las rocas que 716,5 millones de años atrás se encontraban a nivel del mar en los trópicos, a una latitud de 10 grados, de donde fueron desplazadas por el movimiento de placas tectónicas.

Debido al elevado efecto albedo del hielo, que refleja hacia el espacio los rayos de sol, los modelos climáticos prevén que de formarse hielo en el mar a 30 grados de latitud del Ecuador el océano entero se congelaría con rapidez.

Por ello, los resultados del estudio implican con bastante seguridad que el hielo estaría presente en todas las latitudes durante la glaciación Sturtiana, añade el investigador.

Los científicos ignoran cuál fue la causa de esta glaciación y qué le puso fin, pero el período coincide con la existencia de un gran territorio ígneo que se extendía sobre 1.500 kilómetros desde Alaska hasta la isla de Ellesmere en el extremo nororiental de Canadá, por lo que pudo deberse a la actividad volcánica.

La teoría de "Tierra bola de nieve" se explica en este vídeo de National Geographic.

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viernes, 5 de marzo de 2010

Inundaciones y sequías por El Niño

El fenómeno de El Niño está provocando cambios extremos en el clima de los países sudamericanos, unos con lluvias e inundaciones que dejan decenas de muertos y otros afectados por sequías intensas que obligan a cortes de luz y agua.


El Niño es un anormal calentamiento de las aguas ecuatoriales del océano Pacífico, que perturba con lluvias y sequías los patrones climáticos.

Ayer, el gobierno peruano evacuaba a los últimos turistas de más de los 2.500 atrapados en Machu Picchu por aludes causados por intensas lluvias que inhabilitaron el tren.

El rescate comenzó el lunes pasado luego de derrumbes que dejaron unos cinco muertos, aunque se teme más víctimas porque hay desaparecidos.

Diario El Comercio de Lima resaltó ayer que los pobladores de la región de Cusco, a diferencia de los turistas, aún no reciben ayuda del Estado. El primer ministro, Javier Velásquez, dijo que el temporal deja 23.425 damnificados, 4.600 casas dañadas o destruidas, 16.000 hectáreas de cultivo destruidas y nueve puentes afectados, por lluvias y desborde de ríos como el Vilcanota, señala el diario.

En Bolivia, intensas lluvias, inundaciones, riadas, granizadas, deslizamientos y desbordes de ríos en Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca, Beni y La Paz, dejan unos diez muertos y 22.000 familias afectadas, lo que llevó al gobierno a decretar la emergencia nacional.

En La Paz, una barriada fue afectada por un deslizamiento que destruyó unas 70 casas, afortunadamente sin víctimas. Además, miles de hectáreas de cultivos y pastizales quedaron bajo el agua. El Servicio de Meteorología atribuyó las lluvias, en la región andina y el oriente, a variaciones climáticas ocasionadas por El Niño.

En Brasil, especialistas indican que el fenómeno de El Niño origina las incesantes precipitaciones que han hecho de enero el mes más lluvioso en los últimos 63 años.

Ayer, tres miembros de una familia murieron cuando su casa quedó sepultada en un alud en Sao Paulo, estado en el que suman 69 las víctimas de las fuertes precipitaciones, desde el 1 de diciembre. Los ríos Piñeiros y Tieté se desbordaron y las lluvias dejaron repletas dos de las seis represas que dan energía a Sao Paulo.

También sequía y calor

Pero El Niño también origina una cola de calor que desde noviembre azota a parte del territorio argentino, que obligó a las autoridades a establecer la alerta naranja y multiplicó los cortes de energía, cuya demanda alcanzó un “nivel récord”, con temperaturas que los últimos días se acercaron a 40 grados en Buenos Aires y en las provincias del centro y el norte.

También el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia, responsabilizó a El Niño de la fuerte sequía que se inició a finales del 2009 provocando cortes en el servicio de agua potable en Cúcuta y Cali, e incrementó los incendios forestales así como los casos de dengue.

Además, el gerente del Banco Central, José Darío Uribe, explicó que el fenómeno de El Niño tendrá este año un efecto alcista aunque temporal sobre los precios de los alimentos y los servicios regulados, el cual se revertiría desde agosto.

En Venezuela, la falta de lluvias y la sequía de las que se culpa a El Niño, provoca racionamientos de energía eléctrica y de agua potable, y se espera que recién a partir de marzo podría comenzar a debilitarse.

Inundaciones en Perú

Al menos 15 personas murieron en la semana por inundaciones o desbordes de ríos en el sureste de Perú, debido a fuertes lluvias que han destruido además decenas de viviendas por la zona, dijeron el jueves autoridades.

El temporal se registra en varias localidades rurales de la región del Cusco, el mayor atractivo turístico de Perú, que soporta las precipitaciones desde hace algunas semanas.

"Ayer (miércoles) murieron siete personas que estaban trabajando en la limpieza del río y fueron sorprendidos por la crecida rápida del río", dijo a Reuters el director de Defensa Nacional de Cusco, Luis Ballón, en conversación telefónica.

La autoridad afirmó que hay información oficial de desaparecidos, pero testigos hablan que otras siete personas fueron arrastradas por la corriente. "Brigadas de defensa civil y de la policía están buscando más víctimas", agregó.

El hecho se produjo en la localidad de Písac, cuyas calles fueron inundadadas con lodo y piedras, dijo Ballón.

El lunes, otras ocho personas fallecieron tras el desborde del río Quesermayo en la localidad de Taray, vecina a Písac en Cusco, ubicada a unos 1.100 kilómetros al sureste de Lima.

A inicios de febrero miles de turistas quedaron atrapados por algunos días en una localidad cercana a la ciudadela inca Machu Picchu, ubicada en Cusco, debido al corte de la principal vía de la zona bloqueada por las lluvias.

En una operación sin precedentes, el Gobierno tuvo que evacuar en helicópteros a 4.000 turistas peruanos y extranjeros durante cinco días de la localidad cercana a Machu Picchu.

Las lluvias, frecuentes en los Andes peruanos durante el período de verano en la costa del Pacífico, se han agudizado debido al fenómeno climático de El Niño, que según expertos durará hasta el comienzo del verano boreal del 2010.

El fenómeno de El Niño es un anormal calentamiento de las aguas en la parte ecuatorial del Océano Pacífico, que perturba con lluvias y sequías los patrones climáticos globales.