Bienvenid@s al curso 2018-2019

Este blog pretende ser una ayuda para el estudio de la asignatura de Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente de los alumnos de 2º de Bachillerato.

A lo largo del curso irán apareciendo entradas con comentarios sobre las unidades didácticas, noticias relacionadas con el medio ambiente, ejercicios de selectividad, recordatorio de fechas de exámenes, presentaciones o animaciones de distintas partes del libro, etc.

Y recuerda que: "Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, solo será cuestión de recoger sus frutos". (Thomas Carlyle)

martes, 2 de marzo de 2010

Terremotos: ¿está la naturaleza fuera de control?

Primero Haití, con cientos de miles de muertos. Después Chile, con más de 200, y Japón, donde, por fortuna, no se registraron víctimas. En tan sólo dos meses, la Tierra ha temblado con muchísima fuerza como si se levantara en armas.

La potencia de estos terremotos -el chileno del pasado sábado ha alcanzado los 8,8 grados en la escala de Richter (uno de los mayores en los últimos cien años en todo el mundo), 7,2 el nipón y 7 el de Haití- nos ha sorprendido y conmocionado, como si esto no pudiera repetirse en un plazo de tiempo tan corto y algo anormal estuviera sucediendo. Sin embargo, los científicos aseguran que las entrañas del planeta no están más activas ahora que en otros tiempos desde que se tiene memoria y registros sísmicos. Simplemente, obedecen a las órdenes de una naturaleza que, en este caso y al contrario de lo que ocurre con el clima, sólo responde a sus propias normas, las que marca la geología. Y al ser humano no le queda más remedio que prevenir y, en la medida de lo posible, protegerse.

«Un terremoto siempre es una sorpresa y más con estas dimensiones, pero en un lugar como Chile la actividad sísmica es alta y se sabe que estos terremotos pueden ocurrir», señala Luis Cabañas, sismólogo de la Red Sísmica del Instituto Geográfico Nacional. El seísmo de Chile ha sido especialmente duro, el segundo más potente del país después del registrado en 1960, con magnitud 9.5 y el mayor ocurrido en el mundo. El motivo de este castigo para los chilenos es que su país está situado en el llamado «círculo de fuego» que bordea los países del Pacífico, una de las zonas más sísmicas del planeta, donde se producen el 80% de los terremotos. «Estos terremotos ocurren como consecuencia de la convergencia de las placas tectónicas de Nazca y de Suramérica, lo que produce rupturas bastante intensas y violentas. La placa de Nazca de naturaleza oceánica se curva e introduce bajo la placa de Suramérica de carácter continental, formando lo que se denomina un margen de subducción», explica Cabañas.

UN SEÍSMO GIGANTE AL AÑO

Pero, ¿por qué un terremoto tras otro en distintas partes del mundo? ¿Le sucede algo a la Tierra? «En principio, creemos que no, que es un comportamiento normal producido por el movimiento de placas», explica el experto. Las estadísticas indican que aproximadamente «hay un terremoto de magnitud superior a ocho al año -puede ocurrir uno o ninguno-, mientras que pueden registrarse entre 15 ó 18 seísmos de magnitud entre siete y ocho». Lo que ocurre es que no siempre se producen en zonas pobladas ni causan catástrofes tan graves, por lo que muchos se quedan en noticias poco destacadas que olvidamos con facilidad, hasta que uno golpea en una zona densamente habitada y provoca una catástrofe humana que se queda grabada en nuestra retina.

La época que nos ha tocado vivir no ha sufrido más o menos terremotos que otras. Según Cabañas, lo que conocemos del registro sísmico «viene a ser estadísticamente constante». Tampoco influye la mano del hombre. «Es un proceso completamente natural. La intervenció humana no tiene por qué afectar, no tiene nada que ver con lo que sucede, por ejemplo, con el clima».

Después del terremoto de Haití, algunos científicos advirtieron de que catástrofes similares pueden repetirse en Turquía y en Sumatra en los próximos años, y pedían a los gobiernos de estos países que tomasen medidas urgentes de protección antes de que fuera demasiado tarde. Sin embargo, Luis Cabañas indica que es «imposible predecir el lugar y el momento. Al final, los terremotos vuelven a ocurrir donde siempre han ocurrido, son los límites de las placas tectónicas sometidas a esfuerzos y deformaciones que cuando se acumulan y no resisten más liberan energía bruscamente. Hay una posibilidad de conocer cómo están cargándose esas fallas, pero es imposible predecir a ciencia cierta cuándo va a ocurrir. Es probable que en Turquía tengamos un nuevo terremoto, pero igual pasan veinte años y no se ha producido». Eso sí, en Chile se producirán nuevas réplicas.

Ante los terremotos, lo único que le queda al ser humano es protegerse lo mejor posible. «Los países deben tener una normativa sismoresistente para que se construya con más seguridad, una normativa que debe estar basada en estudios sismológicos».

Autor: Judith de Jorge

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Un fuerte terremoto sacude el norte de Japón

Un terremoto de magnitud 7,2 en la escala Richter ha sacudido el norte de Japón. El temblor ha tenido lugar a las 01.43 (hora peninsular española) y ha afectado sobre todo a la isla de Honsu, la más importante del archipiélago nipón. Al menos tres personas han muerto y unas 100 han resultado heridas.


El epicentro ha sido localizado en la provincia de Akita, situada a 82 kilómetros al norte de la ciudad de Sendai, ha informado el Servicio Geológico estadounidense. El temblor se ha sentido incluso en Tokio, situada a 390 kilómetros al sur del origen del terremoto. Algunas de las principales autopistas han sido cerradas y los trenes de alta velocidad han cancelado sus trayectos. Cerca de 290 personas, incluidos varios turistas, se han visto bloqueadas en diversas de las zonas afectadas, y alrededor de 30.000 hogares se han quedado sin suministro eléctrico.

De acuerdo con la agencia Kyodo, el temblor no ha afectado al funcionamiento de las plantas nucleares de la vecina provincia de Fukushima ni tampoco al cercano aeropuerto de Sendai. El primer ministro, Yasuo Fukuda, ha ordenado después del seísmo que se formara un grupo de emergencia y las operaciones de rescate ya han comenzado, aunque podrían verse perjudicadas por la lluvia que cae sobre el nordeste japonés.


Los terremotos son muy comunes en Japón, una de las zonas sísmicas más activas del mundo. El país registra alrededor del 2% de los terremotos de más de 6 grados de intensidad en la escala Richter que se registran el mundo.

En octubre de 2004, un terremoto de magnitud 6,8 afectó a la región de Niigata, situada al norte del país. 65 personas murieron y más de 3.000 resultaron heridas. El temblor más devastador que ha afectado a Japón en los últimos fue el terremoto de 7,3 grados que afectó a la ciudad de Kobe en 1995. Murieron 6.400 personas.

Terremoto de magnitud 8,8 sacude centro de Chile


Un enorme terremoto de magnitud 8,8 con el potencial de crear daños graves sacudió la madrugada del sábado el centro de Chile durante un minuto y medio, desatando un tsunami y derrumbando construcciones.

La presidenta Michele Bachelet declaró un estado de catástrofe en el centro de Chile. Por su parte el ministro del interior chileno Edmundo Pérez Yoma informó que han muerto al menos 64 personas tras el sismo que sacudió el centro del país. El ministro advirtió que el número seguirá en aumento.Se emitieron alertas de tsunami en una zona extensa incluyendo, Sudamérica, Hawaii, Australia y Nueva Zealandia, Japón, Filipinas, Rusia y múltiples islas del Pacífico.

En las dos horas y media tras el terremoto de 90 segundos de duración el Centro Geológico de Estados Unidos reportó 11 réplicas, de las cuales tuvieron una magnitud de 6,0 grados o más en la escala de Richter.

Aunque Bachelet reconoció que el sismo había sido de gran magnitud, pidió que la gente conservara la calma y evitara salir a las calles pues los semáforos no estaban funcionando.

El sismo ocurrió a 325 kilómetros al suroeste de Santiago y a una profundidad de 35 kilómetros a las 3:34 a.m. hora local (0634 GMT), informó el Centro Geológico de Estados Unidos.El epicentro del sismo se ubicó a 115 kilómetros de Concepción, la segunda mayor ciudad de Chile con más de 200.000 habitantes que viven junto al río Bío Bío y a 96 kilómetros del centro de esquí de Chillán, uno de los destinos de esquí andinos que quedó destruido tras un sismo en 1939.

En Santiago muchos edificios viejos parecían dañados, incluyendo la iglesia de Nuestra Señora de la Providencia, cuyo campanario se derrumbó. Un edificio de apartamentos con un estacionamiento de dos pisos se derrumbó aplastando unos 50 autos cuyas alarmas sonaban sin parar. Un puente a las afueras de la capital también colapsó y al menos un auto se volcó desde él.

Bachelet declaró un "estado de catástrofe" en tres regiones centrales del país y mientras las autoridades de protección civil esperaban a que amaneciera para obtener mayores detalles, era evidente que el daño era extenso.Varios hospitales han sido evacuados por los daños provocados por el sismo, dijo Bachelet. Aún no era posible establecer comunicación con la ciudad de Concepción. La presidenta planeaba visitar la región afectada tan pronto como fuera posible para tener una mejor idea de la magnitud de los daños.

El Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico pidió "acciones urgentes para proteger las vidas y la propiedad" en Hawaii, uno de los 53 países para los que semitieron alertas por tsunamis.Una ola enorme llegó una zona poblada de las isla Robinson Crusoe, a 660 kilómetros de la costa chilena, dijo Bachelet. No había reportes de daños significativos ahí, dijo la presidenta."Las revisión al nivel del mar indica que se generó un tsunami. Podría haber resultado destructivo en las costas cerca del epicentro del terremoto y también podría ser una amenaza para las costas más distantes", dijo el centro.

El centro de alerta por tsunamis de la costa oeste de Estados Unidos dijo que no esperaba que ocurriera un maremoto en el pacífico estadounidense o Canadá, pero continuaría revisando la situación.

El terremoto más fuerte que se ha registrado en la misma zona de Chile ocurrió en 1960. El terremoto de magnitud de 9,5 cobró 1.655 vidas y dejó a dos millones de personas sin hogar. El tsunami que provocó ese terremoto llevó a muertes incluso en Hawaii, Japón y Filipinas y causó daños a la costa oeste de Estados Unidos.

Noticia publicada en Univisión (EEUU)

lunes, 1 de marzo de 2010

Un iceberg del tamaño de Luxemburgo

El témpano de hielo, de unos 2.550 kilómetros cuadrados de extensión, se desprendió del glaciar Mertz, en la Antártida del Este. Una colisión como ésta solo ocurre cada 50-100 años.


Un iceberg del tamaño de Luxemburgo, de unos 2.550 kilómetros cuadrados, se desprendió del glaciar Mertz, en la Antártida del Este, informó hoy el Centro Nacional de la Investigación Científica de Francia (CNRS).

Esta escisión en la lengua de hielo del glaciar, que tuvo lugar entre los pasados 12 y 13 de febrero y que ayudará a estudiar la circulación de las aguas y el cambio climático, se debió a la colisión de un iceberg aún más grande del que ahora navega por las aguas del Antártico.
El bloque de hielo -de una longitud de 78 kilómetros, una anchura de entre 33 y 39 kilómetros y un espesor medio de 400 metros- y el que le golpeó, al ser ambos de gran tamaño, pueden afectar a la circulación oceánica y al equilibrio de los ecosistemas de la región, precisó el CNRS en un comunicado.

En la Antártida se están registrando, de manera cada vez más frecuente, desprendimientos de plataformas de hielo, con lo que se ha incrementado el número de icebergs y, como consecuencia, el nivel de agua dulce en el Océano Austral.

La zona oceánica costera situada inmediatamente al oeste del Mertz es de fundamental interés para los científicos puesto que en ese punto nace una parte de las aguas que alimentan la circulación oceánica mundial.

Por ello, añade la nota, estudiar la deriva del nuevo iceberg "representa una oportunidad única".

¿Qué es un tsunami?


Un tsunami es una ola o serie de olas que se producen en una masa de agua al ser empujada violentamente por una fuerza que la desplaza verticalmente. Terremotos, volcanes, derrumbes costeros o subterráneos e incluso explosiones de gran magnitud pueden generar este fenómeno.

FUENTE El Mundo Digital 01/03/2010

El brusco movimiento del agua desde la profundidad genera un efecto de 'latigazo' hacia la superficie que es capaz de lograr olas de magnitud impensable. Teniendo en cuenta que la profundidad habitual del Océano Pacífico es de unos 4.000 metros, se pueden provocar olas que se mueven a 700 km/h. Y como las olas pierden su fuerza en relación inversa a su tamaño, al tener 4.000 metros puede viajar a miles de kilómetros de distancia sin perder mucha fuerza.

Sólo cuando llegan a la costa comienzan a perder velocidad, al disminuir la profundidad del océano. La altura de las olas, sin embargo, puede incrementarse hasta superar los 30 metros (lo habitual es una altura de seis o siete metros).

La causa más frecuente para la formación de olas gigantes son los terremotos ocurridos en el fondo marino. Cuando éste se mueve violentamente en sentido vertical, el océano ve alterado su equilibrio natural. Cuando la inmensa masa de agua trata de recuperar su equilibrio, se generan las olas gigantescas.

Su tamaño dependerá de la magnitud del seísmo y de la deformación vertical del fondo marino. No todos los terremotos generan tsunamis, sino sólo aquellos de magnitud considerable, que ocurren bajo el lecho marino y que son capaces de deformarlo.

Si bien cualquier océano puede experimentar un tsunami, es más frecuente que ocurran en el Océano Pacífico, donde son también más comunes los terremotos de magnitudes considerables (especialmente las costas de Chile, Perú y Japón).

Además el tipo de falla que ocurre entre las placas de Nazca y Sudamericana (donde se ha producido el seísmo que ha azotado Chile), llamada de subducción -cuando una placa se va deslizando bajo la otra- hacen más propicia la deformidad del fondo marino y, por ende, los tsunamis u olas gigantes.

Precisamente por eso los más devastadores casos de olas gigantescas han ocurrido en el Océano Pacífico, pero también se han registrado casos en el Atlántico e incluso en el Mediterráneo. Un gran tsunami acompañó los terremotos de Lisboa en 1755, el del Paso de Mona de Puerto Rico en 1918, y el de Grand Banks de Canadá en 1929.

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martes, 9 de febrero de 2010

Los maremotos pueden anunciar su llegada por cable

Mañana del 26 de diciembre de 2004. Un sismo de magnitud 9,3 sacude el mar frente a la costa de Sumatra (Indonesia). Dos gigantescas olas surcaron el Índico hacia el oeste y el este. Unas 265.000 personas murieron.

FUENTE Público 08/02/2010

Ahora, un equipo de investigadores ha comprobado que aquel tsunami generó una corriente eléctrica que viajó por los cables submarinos casi a la velocidad de la luz, llegando a las costas mucho antes de que lo hicieran las inmensas olas que arrasaron el litoral.

En un estudio que aparece en la edición de febrero de la revista Earth, Planets and Space, un equipo de investigadores rusos, estadounidenses e indios se preguntan: ¿puede la medición del voltaje submarino detectar tsunamis? Según el modelo que han diseñado, la respuesta es afirmativa.

Gracias a la sal, el agua del mar es un magnífico conductor. Aunque el voltaje concreto en cada zona del globo depende de muchos factores (posición respecto al campo electromagnético de la Tierra, tormentas solares o ionización atmosférica, entre otros), las variaciones de voltaje en cada zona determinada son muy bajas. En condiciones normales, no van más allá de los 2 milivoltios (mV). Aquella mañana, la oscilación de la corriente eléctrica superó los 500 mV.

Los investigadores sostienen que esta brusca oscilación provocada por el maremoto presentó una periodicidad característica en las variaciones de voltaje observadas. El agua agitada interfirió entonces en el campo electromagnético alrededor de los cables de telecomunicaciones que había en el lecho del mar. El diferencial que fluía desde el centro del cable hasta el exterior viajó a lo largo de los cables submarinos como una corriente eléctrica secundaria, como si de un cable de la luz se tratara. Para este trabajo, los investigadores estudiaron los tres principales conductos de fibra óptica de la zona.

Como explica el profesor de la Universidad de Colorado (EE.UU.) y principal responsable del estudio, Manoj Nair, este ruido eléctrico de fondo depende de muchos elementos, como la longitud del cable o la corriente de origen no oceánico, lo que obliga a calcular un voltaje promedio en cada zona.

A LA VELOCIDAD DE LA LUZ

Pero una vez establecida esa corriente normal, se podría recoger cualquier oscilación significativa con voltímetros desplegados en la cabecera de la red de fibra, convertidos entonces en sensores. "La gran ventaja que ofrece es que el cambio en el voltaje viaja por el cable a una velocidad muy cercana a la de la luz", añade.

La gran ola de 2004 llegó en 15 minutos a Aceh, en el norte de la isla de Sumatra, y arrasó las costas de Tailandia y Sri Lanka (los otros dos países más afectados) dos horas después; tiempo suficiente para avisar a la población si hubiera existido un sistema de alertas de tsunamis.

Desde 2004, se está desplegando en el Índico una serie de sensores. Nair no pretende sustituir esta red, lo suyo es sólo una simulación tecnológica. Pero su estudio sí aporta una alternativa que ya está desplegada. Además, el mapa de cables submarinos coincide con algunas de las zonas de mayor riesgo, como el Mediterráneo oriental, el océano Índico o el mar de China.

Autor: Miguel Ángel Criado

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miércoles, 3 de febrero de 2010

No diga calentamiento global

El término "calentamiento global", que ha cuajado tanto en los medios de comunicación, en el mundo de la política, a nivel popular y, por qué no decirlo, también entre los científicos, me hace reflexionar acerca de lo que realmente significa y si realmente se está utilizando correctamente.

FUENTE El País Digital 03/02/2010

Lo primero que hay que exponer es que el término original, global warming, fue introducido por un científico, Wallace S. Broecker, hace ya bastantes años en el artículo Climate Change: are we on the brink of a pronounced global warming? publicado en la prestigiosa revista Science allá por 1975. Seguramente Broecker no se imaginó en su día lo que parte del título de ese artículo llegaría a representar. Cuando el año pasado ganó la primera edición del ya prestigioso premio de la Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, en su categoría de Cambio Climático, con sus primeras declaraciones comentó que sería una lástima que se le fuera a recordar únicamente por haber acuñado ese término. Y tiene razón; su obra es muy extensa y de gran calidad, lo cual fue valorado por el jurado -del que tuve el honor de formar parte-, y le llevó a conseguir el premio frente a una impresionante constelación de competidores.

El primer comentario que me viene a la cabeza es lo mal que, en este contexto, "asimilamos" en castellano la palabra "global". Se trata de un calificativo de globo (por supuesto referido al planeta Tierra). Su sinónimo más próximo sería "mundial" y el significado en calentamiento global lleva implícito un valor medio, un promedio, ya que es imposible que el mundo se caliente por igual en todas sus partes. Sería absurdo pensar que el planeta tenga un rico mosaico de climas y que, por arte de magia, fueran a cambiar todos de la misma forma. El siguiente comentario hace referencia a la propia medida de la temperatura. Cuando se dice que la temperatura en Lisboa es de 14,5° C se interpreta, sin excepción y correctamente, que esa temperatura corresponde al aire cerca del suelo. Volviendo al objeto del término que origina mi comentario, debería entonces interpretarse como "calentamiento medio mundial del aire cerca del suelo". Ya entiendo que cambiar a estas alturas la interpretación que se hace de calentamiento global es imposible y por esa razón propongo su eliminación del lenguaje ordinario. A sabiendas de que voy a tener poco éxito con mi propuesta, insisto, deberíamos quitarnos de encima ese calentamiento global.

El problema es que dar una alternativa también es difícil, pero lo voy a intentar, al menos. Empiezo por reconocer que la insistencia del IPCC en utilizar la temperatura para hablar del cambio climático, cuando resume sus informes de evaluación con el fin de llegar a los responsables de las políticas, a los medios de comunicación y a la sociedad en general, ha favorecido el uso indebido del término calentamiento global. Un cambio de clima en el planeta Tierra afecta a otras muchas variables -precipitación, viento, humedad, nubosidad, etcétera-, no sólo del aire en las capas bajas, y no sólo a sus valores medios sino también (y esto es muy importante) a su variabilidad tanto temporal como espacial. Miren, la temperatura, por ejemplo, ya que estamos con ella, no tiene por qué aumentar lo mismo siempre y en todo lugar. Incluso podría disminuir en algún lugar y en algún momento. Curiosamente, ese "siempre y en todo lugar" es lo que muchas veces se toma como única acepción de "global" y eso es simplemente indebido.

Lo que propongo es utilizar como alternativa "cambio climático", pero con una condición. Mi análisis vuelve a estar centrado en el término en inglés de donde ha derivado su incorporación a nuestro lenguaje. Se habla en los documentos oficiales originales de climate change, no de climatic change, lo que ocurre es que se añade que está referido a su origen en la actividad humana. Posiblemente la traducción mejor hubiera sido cambio de clima, y añadir, de origen antrópico, pero esto también es imposible de cambiar. Así se estaría cumpliendo con el hecho de que el clima en la Tierra siempre ha cambiado (de forma natural) y con la situación problemática actual de estar haciéndolo como consecuencia de la actividad humana.

Una de las manifestaciones del cambio de clima de origen antrópico, o cambio climático, es la tendencia positiva observada en la temperatura media del aire junto al suelo, pero eso sólo es una de las manifestaciones. Por hacer un pequeño resumen, ese calentamiento es mayor en las regiones polares y sobre los continentes que en el resto; la temperatura media de la estratosfera presenta tendencia negativa; los patrones de viento están cambiando, lo mismo que el régimen mundial de precipitación, con un incremento medio; la humedad media está aumentando; los ciclones tropicales atlánticos están siendo cada vez más potentes; se están fundiendo los hielos continentales; se está elevando el nivel medio del mar... y otras muchas cosas.

Hoy día sabemos que todo eso es consecuencia de la actividad humana y que dicha actividad, de continuar, acentuará mucho más lo que ya hemos observado. Si quieren, a todo eso le pueden llamar calentamiento global, yo prefiero llamarle cambio climático, que resulta más corto y cómodo de decir que cambio de clima de origen antrópico del planeta Tierra. Eso, al fin y al cabo, es lo que significa.

Autor: Sergio Alonso Oroza (catedrático de Física de la Tierra de la Universidad de las Islas Baleares y profesor visitante en la Universidad de Lisboa)

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