Bienvenid@s al curso 2018-2019

Este blog pretende ser una ayuda para el estudio de la asignatura de Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente de los alumnos de 2º de Bachillerato.

A lo largo del curso irán apareciendo entradas con comentarios sobre las unidades didácticas, noticias relacionadas con el medio ambiente, ejercicios de selectividad, recordatorio de fechas de exámenes, presentaciones o animaciones de distintas partes del libro, etc.

Y recuerda que: "Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, solo será cuestión de recoger sus frutos". (Thomas Carlyle)

domingo, 27 de marzo de 2011

El estudio 'definitivo' sobre el cambio climático


"El debate del cambio climático ha sido usurpado por los 'exageradores' y por los 'negacionistas'", asegura el físico de la Universidad de Berkeley Richard A. Muller. "Va siendo hora de que los científicos volvamos a poner las cosas en su sitio: menos distorsiones, más ciencia".

FUENTE El Mundo Digital 21/03/2011

En plena guerra ideológica sobre el calentamiento global, el profesor Muller -autor de 'Física para futuros presidentes'- ha decidido situarse en el término medio e intentar el más difícil todavía: elaborar el estudio más completo, independiente y 'definitivo' sobre el climático. El estudio ha sido bautizado como 'The Berkeley Earth Project' y aspira a ser "un nuevo punto de partida para dejar las cosas claras y tratar de construir un consenso". Muller, en conversación telefónica con EL MUNDO, adelanta que los resultados estarán listos en el próximo mes de abril o en mayo. "La labor del científico es investigar, analizar los resultados y en todo caso facilitar la información al público para que saque sus conclusiones", advierte Muller. "Gran parte del problema ha surgido en el momento en que los científicos han querido ser también activistas y han perdido su credibilidad como investigadores".

'EXAGERADORES' VS. 'NEGACIONISTAS'

En el pelotón de los 'exageradores', Muller habla sobre todo de Al Gore, aunque tiene bastantes más reservas a la hora de criticar al climatólogo de la NASA James Hansen ("su labor como científico ha sido muy válida"). En el otro extremo de la balanza sitúa a los 'negacionistas', a los que conviene no confundir con los 'escépticos' ("una dosis apropiada de escepticismo es siempre deseable en un científico"). Según Muller, la tendencia a "distorsionar la ciencia del clima para incitar a la acción" ha comprometido muy seriamente la labor del Panel Intergubernamental de la ONU (IPCC por sus siglas en inglés). "Les va ser muy difícil recuperar la credibilidad", advierte, "mientras siga al frente Rajendra Pachauri". El físico de Berkeley pretende ir aún más allá de la labor realizada hasta la fecha por IPCC de la ONU, por el Instituto Goddard de la NASA o por la Met Office del Reino Unido, las tres grandes referencias mundiales, atrapadas de una manera u otra en la "politización" de la ciencia del clima, sobre todo tras la publicación de los emails de la Universidad de West Anglia. "Nosotros no vamos a manipular las conclusiones, encontremos lo que encontremos", advierte Muller, que asegura estar alineado junto con muchos otros científicos en un punto intermedio del debate. "Somos un grupo independiente y no partidista. Reuniremos los datos, haremos el análisis y presentaremos los resultados. Dejaremos que la gente saque sus conclusiones".

'THE BERKELEY EARTH PROJECT' Muller se ha propuesto no sólo realizar el mayor estudio hasta la fecha sobre la evolución de la temperatura en la Tierra desde el siglo XVIII, sino efectuar también las mediciones "más rigurosas sobre el clima en nuestros días", con datos provenientes de 39.340 estaciones en todo el planeta. Con el respaldo de la Universidad de Berkeley (el 'laboratorio' del secretario de Energía Steven Chu), el estudio está siendo financiado por grupos de muy diversa índole: desde la Fundación para la Innovación del Clima y la Investigación Energética (creada por Bill Gates) a la Fundación Charles Koch (vinculada al magnate del petróleo). Richard Muller defiende en cualquier caso la "autonomía" del Proyecto de la Tierra alegando que han recibido fondos "tanto de la izquierda como de la derecha" e intentando arrimar el ascua a investigadores que no han tomado partido político. En su equipo figuran el profesor de Estadística David Brillinger, la climatóloga del Instituto de Tecnología de Georgia Judith Curry, y los físicos Saul Perlmutter, Art Rosenfeld y Robert Jacobsen de la Universidad de Berkeley. Según Muller, la evaluación "independiente" sobre el calentamiento global podrá ser utilizada como referencia en Estados Unidos y en todo el mundo, "aunque damos por hecho que una minoría nunca cambiará de opinión por más que la evidencia esté o no de su lado". "Puede que lleguemos a las mismas conclusiones que otros grupos, pero lo haremos de una manera nueva y distinta", asegura el impulsor del Berkeley Earth Project. "Si lo único que conseguimos es permitir un consenso sobre el calentamiento global -un auténtico consenso, y no uno basado en posiciones políticas-, ya será un logro importante".

Autor: Carlos Fresneda

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Los planeadores submarinos podrán detectar tsunamis y radioactividad


A raíz del desastre ocurrido hace unos días en Japón, los fabricantes de planeadores submarinos o "gliders", como se les conoce en el argot internacional, se plantean incorporar sensores a estas plataformas de observación para que puedan detectar tsunamis y radiactividad.


FUENTE La Razón digit@l 17/03/2011


Así lo ha anunciado el responsable del área de Vehículos, Instrumentos y Máquinas Submarinas (Vimas) de la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan), Carlos Barrera, quien participa estos días en el en el V Congreso Europeo de la materia, que reúne en Gran Canaria a científicos de veinticinco países. Barrera explicó que hasta ahora no se había propuesto aplicar sensores a los planeadores submarinos para que puedan detectar tsunamis o radiactividad, algo que, sin embargo, es tecnológicamente posible, ya que se trata de integrar dos componentes que a día de hoy funcionan cada uno por su lado en diferentes aplicaciones.


Tras lo ocurrido en Japón, las empresas que fabrican planeadores, de origen estadounidense, que también participan en este congreso que se desarrolla en Las Palmas de Gran Canaria, se han planteado "seriamente" empezar a integrar sensores en estos artefactos para que puedan ser de utilidad en catástrofes similares. Así lo hicieron en el desastre ecológico que tuvo lugar en 2010 en el Golfo de México, donde estos planeadores submarinos, preparados para detectar sustancias contaminantes derivadas de hidrocarburos, desarrollaron una actividad muy importante en la zona siguiendo las manchas de petróleo y proporcionando información en tiempo real de su trayectoria, su cantidad y del estado en que se encontraba el crudo. Barrera consideró que las empresas que fabrican gliders "se darán prisa" en aplicar sensores para la detección de tsunamis y radiactividad a estas plataformas de observación, "porque el dinero manda y la intención existe". Explicó que estas empresas ya trabajan en una aplicación que podría mejorar con esta incorporación tecnológica. Así, aludió a las redes de dispositivos que se instalan en el fondo marino, a 2.000 metros de profundidad o más, para detectar cambios de presión en superficie con una precisión muy elevada y así poder predecir terremotos. Estos sistemas necesitan de un cable para llegar a superficie y enviar vía satélite las señales que detectan en tiempo real a una estación receptora ubicada en tierra. Por ello, subrayó que si un glider patrullara las aguas en una determinada zona, esos dispositivos que están en el fondo marino podrían transmitir directamente sus señales a este planeador submarino, lo que ahorraría costes y produciría una mayor efectividad, refirió Barrera.


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Un satélite para detectar 'tsunamis' desde el espacio


Las boyas instaladas en el fondo del mar y los sismógrafos son los únicos instrumentos que en la actualidad permiten alertar a la población con algunos minutos de antelación de la inminente llegada de un tsunami (habitualmente, la población tiene menos de una hora para ponerse a salvo).

FUENTE El Mundo Digital 21/03/2011

Cuando los sismógrafos registran un terremoto submarino de magnitud superior a 6,5 en la escala de Richter hay riesgo de que se produzca un tsunami. Automáticamente se lanza una alerta aunque no existe la certeza de que vaya a llegar a la costa. Sin embargo, en pocos años la tecnología espacial podría mejorar significativamente la predicción de estas devastadoras olas gigantes que han provocado una enorme catástrofe en Japón. Un proyecto de la Agencia Espacial Europea (ESA) firmado por el ingeniero español Manuel Martín-Neira utiliza la tecnología de los satélites de observación de la Tierra para medir la altura de la superficie del océano. Las aplicaciones son numerosas pero seguramente la más urgente es la de poder detectar con mayor antelación tsunamis.


El sistema PARIS está en fase de estudio pero podría ser una realidad en 2017 o 2018 si se cumple el calendario previsto para su lanzamiento. El sistema desarrollado por este ingeniero de radiometría de microondas fue patentado a principios de los años 90 por la Agencia Espacial Europea, donde investiga. "En aquella época sólo estaba en órbita el sistema de navegación estadounidense GPS y el ruso GLONAS. Conforme pasaron los años, otros países comenzaron a desarrollar sus sistemas de navegación por satélite", explica Manuel Martin-Neira a ELMUNDO.es en conversación telefónica desde Holanda, donde se encuentra el ESTEC ('European Space Research and Technology Centre'), el centro de la ESA en el que trabaja. Aunque los ensayos de PARIS se realizarán con el sistema de navegación por satélite europeo GALILEO, PARIS podrá recibir las señales directas de toda la red mundial de satélites y calcular la altura de la superficie del mar.


EVOLUCIÓN DE LAS OLAS EN EL OCÉANO

Cuando una ola de tsunami de desplaza por el océano, éste muestra una pequeña elevación. Por ejemplo, un tsunami en medio del océano puede tener una altura de 30 o 60 centímetros. Cuando el océano es muy profundo, la ola tiene poca altura pero es muy ancha (puede tener 200 o 300 kilómetros) y viaja a una gran velocidad (unos 800 km. por hora). A medida que la ola se acerca a la costa, su velocidad se va reduciendo conforme disminuye la profundidad. Se va estrechando hasta convertirse en una ola de sólo 10 km. aproximadamente. Todo el agua se acumula en esta superficie, lo que provoca que aumente su altura, que puede tener entre 10 y 30 metros, lo que produce el efecto devastador en la costa. "El objetivo es que un satélite PARIS pueda observar una franja del océano de 1.500 kilómetros en la que podamos captar esa perturbación. Para lograr detectarlo con menos de 30 o 40 minutos de antelación necesitaríamos una constelación de satélites PARIS", explica el ingeniero. "Con 10 satélites PARIS se podría monitorizar todo la Tierra y alertar con 30 o 40 minutos de antelación", calcula.


UN SISTEMA COMPLEMENTARIO

El sistema necesitaría que se procesaran los datos en la Tierra en tiempo real y un sistema de comunicaciones muy efectivo para que la alerta llegue a las poblaciones amenazadas. Martín-Neira considera que su sistema complementaría a los sismógrafos que detectan el terremoto y a las boyas instaladas en el fondo de mar para medir la presión. Este sistema de sensores se instaló en Indonesia tras el devastador tsunami de 2004: "Requieren un cierto mantenimiento y es costoso". Por eso el objetivo es complementar varias tecnologías. El tsunami de Japón del 11 de marzo llegó a la costa en menos de una hora porque en cuanto se produjo el terremoto se avisó a la población. Sin embargo, hoy en día no hay un sistema de detección de tsunamis global: "Tras el tsunami japonés se alertó a todos los países del Pacífico sin tener información real sobre si, efectivamente, iba a producirse. Se previno por si acaso", señala el investigador.


MEDIR LAS CORRIENTES OCEÁNICAS

El principal objetivo de PARIS es medir la superficie del mar, unos cálculos que, además de ayudar a paliar los efectos de los tsunamis, estudiará las corrientes del océano y ayudaran comprender mejor la dinámica oceánica, es decir, cómo circula el agua, unos datos que mejorarían la información que en la actualidad ofrecen los altímetros. Además, aportaría medidas interesantes sobre la vegetación, el nivel de agua de los ríos o el grosor de las capas de hielo. El satélite que se construya para llevar a cabo las pruebas recibirá las señales de navegación transmitidas por un satélite GALILEO Y GPS.

El satélite PARIS volará en una órbita más baja. "Dará vueltas y medirá toda la Tierra (tardará 100 minutos en dar una vuelta completa, de forma que al día haría 14 barridos. Esta frecuencia permitiría detectar un tsunami en cualquier lugar del mundo con al menos 30 minutos de antelación. No tiene por qué ser un esfuerzo de una agencia espacial única: "Tanto la NASA como la agencia espacial china se han mostrado interesados en el concepto PARIS. El mayor reto ahora es recaudar fondos de los países miembros de la ESA para poder materializar el proyecto. "Nuestro objetivo es que cueste menos de 50 millones de euros", señala Martín-Neira. Martín-Neira es también el ingeniero responsable del hasta ahora exitoso sistema MIRAS, que se lanzó al espacio a finales de 2009 en el marco de la misión SMOS. Recopila datos sobre la humedad del suelo y la salinidad del océano, unas mediciones que ayudan a los científicos a prever y a realizar seguimientos de inundaciones y sequías. El instrumento fue utilizado, por ejemplo, durante las graves inundaciones de Pakistán del pasado verano y las recientes lluvias torrenciales en Australia y Nueva Zelanda. "Con el avance tecnológico que tenemos en nuestras manos es posible mejorar la prevención de tsunamis y la alerta temprana. Espero que en el futuro la industria aeroespacial pueda contribuir a ello".

Autor: Teresa Guerrero


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La agricultura energética


La agricultura energética empieza a abrirse paso en muchas empresas andaluzas. El uso intensivo de la biomasa, que utiliza como combustible restos de invernadero, orujo, orujillo y madera, ha propiciado la aparición de empresas especializadas en la fabricación de los denominados pellets (biomasa densificada de pequeño tamaño). Y son también muchos los establecimientos, la mayoría del sector turístico, que han recurrido a la energía térmica para abaratar costes.

FUENTE El País 17/03/2011

La Escuela de Hostelería y Turismo La Laguna de Baeza (Jaén) ha instalado una caldera de biomasa que suministra a todo el recinto agua caliente y calefacción. Esta caldera tiene 581 kilovatios de potencia y cuenta con un quemador de hueso de aceituna (o pellets), y tiene una potencia térmica útil de 500.000 kilocalorías/hora, con un consumo de orujillo de 156 kilos por hora. Sus responsables destacan el importante ahorro que conlleva en cuanto a gastos de combustible así como la versatilidad en cuanto al tipo de biomasa a utilizar.


El Hotel Spa Sierra de Cazorla, en La Iruela (Jaén), es la primera instalación del país que abastece energéticamente a todo un complejo hotelero utilizando como combustible los huesos de las aceitunas, suponiendo un considerable ahorro de energía y aprovechamiento de los recursos naturales de la zona. Y es que el sector oleícola es uno de los que cuenta con mayor potencial en el uso de la biomasa. Sirva como ejemplo que con los 2.500 kilos de residuos de poda del olivar por hectárea, se podrían producir 1.770 millones de litros de etanol al año, lo que supone en torno al 15% del consumo total anual de gasolina en España y la totalidad del consumo andaluz, con un posible valor de mercado alrededor de 2.000 millones de euros.


"El uso de la biomasa supone añadir un plus de excelencia a la marca y a la imagen de su establecimiento turístico y una oportunidad de generación de empleo tanto de empresas instaladoras, como en el seno del sector agrícola, que es la fuente de la que procede la biomasa", ha subrayado el delegado del Gobierno andaluz en Jaén, Felipe López. La producción de biogás es otra de las alternativas del sector agrícola. El grupo Oleocampo, de Torredelcampo (Jaén), ha desarrollado un sistema de producción de biogás a través del procesado del orujo generado en el proceso de fabricación del aceite de oliva. Se trata del primer grupo cooperativo de Andalucía que está llevando a cabo un trabajo de investigación de estas características.


Además de solventar la cuestión de las emisiones, el sistema plantea una alternativa al mercado del orujo de aceituna que podrán traducirse en una mejora de las liquidaciones de los socios, según ha destacado el presidente de Oleocampo, Juan Gadeo. Mientras tanto, la Consejería de Agricultura ha aprobado incentivos para la ejecución de planes de biodigestión, que permitirán el uso de más de 65.000 metros cúbicos de purines al año para la obtención de energía eléctrica. Las ayudas van destinadas a los titulares de explotaciones ganaderas intensivas y su importe máximo irá en función de la producción de purín de cada explotación, con un máximo de 100.000 euros.


El Plan de biodigestión de purines fue aprobado el 26 de diciembre de 2008 por el Consejo de Ministros para la reducción de los gases de efecto invernadero y se encuadra dentro del Plan de Medidas Urgentes de la Estrategia del Cambio Climático y Energía, aprobado por el Gobierno para asegurar el cumplimiento del Protocolo de Kioto. Persigue el tratamiento de más de 9,4 millones de toneladas de purines al año, lo que permitirá reducir anualmente 2,23 millones de toneladas de dióxido de carbono.


Autor: Ginés Donaire


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El cambio climático en la Antártida, influido por factores locales


Científicos de Alemania han cuestionado la hipótesis vigente de que las fluctuaciones de temperatura en la Antártida se deben principalmente a cambios climáticos en el hemisferio norte. Según indican, una proporción muy importante de las fluctuaciones térmicas en este continente se deben en la misma medida a cambios climáticos locales en el hemisferio sur.


FUENTE CORDIS: Servicio de Información en I+D Comunitario 17/03/2011


Los autores, especialistas en climatología, realizaron reconstrucciones de las temperaturas históricas a partir de testigos de hielo y han publicado los resultados de su estudio en la revista Nature. Las variaciones en la órbita y en la inclinación de la Tierra han sido uno de los principales factores de los cambios en el clima del planeta durante el último millón de años. A principios del siglo XX, el matemático serbio Milutin Milankovitch calculó la influencia de la distribución estacional de la insolación. Según sus cálculos, los cambios en la insolación sobre el hemisferio norte repercuten considerablemente en el cambio climático durante períodos prolongados de tiempo, porque las superficies terrestres en concreto reaccionan de forma sensible a dichos cambios en la insolación, si bien las masas terrestres se encuentran distribuidas de manera desigual por el planeta.


Desde entonces sus postulados han constituido la hipótesis de trabajo dominante en la investigación climatológica, respaldados por numerosas reconstrucciones climáticas basadas en testigos de hielo, sedimentos marinos y otros archivos del clima. Sin embargo, tras volver a analizar las reconstrucciones de las temperaturas a partir de testigos de hielo, tres climatólogos del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina de la Asociación Helmholtz (AWI, Alemania) han cuestionado estas afirmaciones. Por primera vez, los autores, Thomas Laepple, Gerrit Lohmann y Martin Werner, tuvieron en cuenta el hecho de que las temperaturas invernales quedan mejor registradas que las temperaturas estivales en los testigos de hielo antárticos. Al incluir este efecto en los cálculos de los modelos, las fluctuaciones de temperatura reconstruidas a partir de los testigos de hielo también pueden atribuirse a cambios climáticos locales en el hemisferio sur.


Además, en opinión del profesor Lohmann, los indicios hallados en los testigos de hielo coinciden con los datos obtenidos de otras fuentes. «Hemos logrado demostrar que no sólo los datos de los testigos de hielo, sino también de los sedimentos marinos, presentan variaciones similares en determinadas temporadas», señaló. Estos hallazgos sugieren que «quedan muchas cuestiones que tratar por lo que se refiere a la interpretación de los datos paleoclimáticos». Por su parte, el Dr. Laepple indicó: «Nuestros resultados también revisten interés porque pueden sacarnos de un "callejón sin salida" en sentido científico». Ciertamente, hasta ahora han sido muchos los investigadores que han tratado de interpretar los datos históricos del clima terrestre extraídos de la Antártida partiendo de la hipótesis clásica de Milankovitch. Pero según afirmó Laepple, «hasta la fecha no se han podido corroborar todos los aspectos de esta hipótesis». En su opinión, tras este nuevo estudio «el debate queda reabierto y se puede tratar de adquirir una comprensión más precisa de los mecanismos físicos prolongados que influyen en la alternancia entre glaciaciones y períodos cálidos».


Los tres autores puntualizaron que sus hallazgos no ponen en duda la hipótesis de que el cambio climático observado en la actualidad se debe en su mayor parte a la intervención humana. Aclararon que los cambios cíclicos como los examinados en su artículo de Nature se prolongan durante períodos que duran decenas de miles o incluso cientos de miles de años. La abultada emisión de gases que influyen en el clima por parte de los humanos en cuestión de unos pocos cientos de años ha agudizado el incremento natural de los gases de efecto invernadero tras la última glaciación y constituye un fenómeno excepcional en el último millón de años.


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¿Qué efectos tiene la radiactividad sobre la salud?


Que todo aquel que vive en un radio de 20 kilómetros de la planta nuclear de Fukushima (Japón) abandone la zona y quien se encuentre entre los 20 y 30 km permanezca en el interior de su casa, con las ventanas y las puertas bien cerradas. Éstas son las medidas que Japón está tomando para proteger a la población de la radiactividad.


FUENTE El Mundo Digital 16/03/2011


Para conocer con más profundidad las repercusiones que este accidente puede tener sobre la salud de la población, ELMUNDO.es ha hablado con el doctor Ferrán-Guedea, presidente de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica y jefe de Oncología Radioterápica del ICO, y con Eduardo Gallego, profesor del departamento de Ingeniería Nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid y vicepresidente de la Sociedad Española de Protección Radiológica.


¿QUÉ SON Y DÓNDE ESTÁN LAS RADIACIONES?

Las radiaciones son un tipo de energía que forman parte de la naturaleza. Por ejemplo, gran parte del material del suelo es uranio y las estrellas también emiten radiación, especialmente el sol, y esto se nota de forma acusada cuando viajamos en avión. Además de en el medio ambiente, también se encuentra en aplicaciones artificiales, como la energía nuclear y ciertas aplicaciones médicas (como la radioterapia para tratar el cáncer o los rayos X).


¿CÓMO LAS ABSORBE EL CUERPO?

Hay muchos tipos de partículas en las radiaciones, pero las que más abundan son las de tipo gamma, que atraviesan sin dificultad los tejidos e impactan en el ADN de las células, precisamente donde se produce el efecto más importante, ya que puede provocar mutaciones celulares y dar lugar a diversos tipos de cáncer. La radiación también se puede inhalar. Esta vía tiene un agravante, porque el elemento químico entra en el cuerpo, puede metabolizarse y permanecer durante mucho tiempo descargando radiaciones. El plutonio, por ejemplo, se puede fijar en los huesos y los pulmones, llegando a originar diferentes tumores.


¿QUÉ RIESGOS SUPONEN PARA LA SALUD?

La radiación controlada no representa ningún riesgo. De hecho, las radiaciones conviven con nosotros, en hospitales, en industrias, en ciertos gases que se encuentran en el terreno... Sirven para tratar el cáncer (radioterapia) y para diagnosticar muchas enfermedades (a través de radiografías, por ejemplo). Otra cosa es lo que ha pasado en Japón. Una situación inesperada e impredecible. Las repercusiones dependen de la distancia a la que se encuentre cada persona, su sensibilidad y, por supuesto, de las dosis y los materiales radiactivos emitidos.


¿QUÉ TIPO DE EFECTOS TIENE LA RADIACIÓN EN EL ORGANISMO?

Hay que distinguir en primer lugar entre la exposición puntual a altas dosis (muy por encima de 100 milisieverts), que puede provocar efectos agudos en poco tiempo (como malestar, quemaduras en la piel, caída de pelo, diarreas, náuseas o vómitos), y los daños acumulados, que pueden causar problemas de salud más graves a largo plazo (cáncer fundamentalmente), sobre todo leucemias y cáncer de tiroides. Estos efectos tienen que ver con la capacidad de las radiaciones ionizantes para provocar cambios en la estructura de las células, es decir, para alterar su ADN; algo que no ocurre con las radiaciones no ionizantes (como las de infrarrojos).


¿A QUÉ DOSIS ESTÁ EXPUESTA LA POBLACIÓN DE FUKUSHIMA?

Según ha reconocido la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa, unos minutos después de la tercera explosión registrada en la central, los niveles de radiación superaron los 8 milisieverts (mSv) por hora, el triple de la cantidad normal a la que está sometida una persona a lo largo de todo un año.


¿QUÉ RADIACIÓN RECIBIMOS NORMALMENTE?

Como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona recibe unos 3 mSv a lo largo de todo el año, el 80% a través de fuentes naturales de radiación (como ciertos gases que puede haber en el terreno), y el otro 20% a través de procedimientos y pruebas médicas, aunque estas cifras pueden variar en función de la geología del terreno. En España estamos expuestos a entre 2,4 y 3 milisieverts en todo el año (frente a los 8 a los que se expone la población de Fukushima), una cantidad inocua o tolerable. Como explica el profesor Gallego, por debajo de los 100 milisieverts al año (una cifra equivale a dos o tres escáneres), la mayoría de la gente no sufre ningún síntoma. Los ciudadanos de Fukushima tendrían que estar unas 12 horas expuestos para alcanzar los 100 mSv. Lo que sí es recomendable es realizar controles médicos periódicos, centrados en la prevención de posibles tumores. A partir de los 100 mSv pueden aparecer algunos daños en la piel, náuseas, vómitos, problemas respiratorios y, si afecta a mujeres embarazadas, puede ocasionarle al futuro bebé algún tipo de retraso en el desarrollo cerebral. A mayores dosis, mayores repercusiones en la salud: destruyen el sistema nervioso central y los glóbulos blancos y rojos, lo que compromete el sistema inmunológico y deja a la víctima vulnerable ante las infecciones. Si este accidente se agravase hasta el punto de pasar de los 8 mSv a varios miles de milisieverts, se pueden producir casos de Síndrome de Radiación Aguda. Ocurre cuando grandes cantidades de radiactividad entran en el cuerpo en muy poco tiempo. En circunstancias semejantes, la radiactividad afecta a todos los órganos y cualquiera de ellos puede tener un fallo fulminante. Por ejemplo, una única dosis de 5.000 milisieverts mataría aproximadamente a la mitad de las personas expuestas en un mes.


¿QUIÉNES SON MÁS VULNERABLES?

Cuanto más jóvenes, mayor es la sensibilidad a las radiaciones. Su organismo celular se renueva muy rápidamente y si alguna célula se vuelve cancerosa, el tumor se desarrolla con más rapidez.


¿POR QUÉ SE ADMINISTRAN PASTILLAS DE YODO?

Entre los múltiples componentes que pueden encontrarse en un reactor nuclear, uno de los más peligrosos para la salud es el yodo radiactivo. Este yodo que absorbe el organismo durante un accidente nuclear tiende a acumularse en la glándula tiroides (uno de los órganos del cuerpo más sensibles a la radiación), lo que puede ocasionar casos de cáncer y otros problemas de salud más adelante. Como recuerdan los Centros de Control de las Enfermedades de EE.UU. en su página web, el uso de yoduro de potasio (las populares pastillas de yodo) tiene como objetivo precisamente evitar estos daños. El yoduro de potasio satura la glándula tiroides para que ésta no pueda absorber más yodo radiactivo, por lo que este medicamento también suele utilizarse como tratamiento en el caso de pacientes con problemas de hipertiroidismo. A pesar de su elevada eficacia para proteger la tiroides si se administra en las primeras horas de la exposición, las pastillas de yodo no protegen otras partes del organismo. Se calcula que Japón ha repartido ya unas 200.000 tabletas de yodo entre la población.


Autor: Laura Tardón


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Se reduce la capa de ozono debido a temperaturas inusualmente bajas en el Ártico


Investigadores financiados con fondos comunitarios han descubierto que la temperatura inusualmente baja de la capa de ozono del Ártico ha generado una reducción a gran escala de la misma. Los descubrimientos muestran que, si se confirma este deterioro sin precedentes, el Ártico podría contar en breve con mucha menos protección contra los rayos ultravioletas del sol.


FUENTE CORDIS: Servicio de Información en I+D Comunitario 18/03/2011


El estudio recibió fondos del proyecto RECONCILE («Reconciliación de parámetros de procesamiento esenciales para una mayor capacidad de predicción de la pérdida de ozono estratosférico ártico y sus interacciones con el clima»), financiado con 3,5 millones de euros mediante el área temática «Medio ambiente» del Séptimo Programa Marco (7PM) de la Unión Europea. Coordinado por la Unidad de Investigación de Potsdam del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina de la Asociación Helmholtz (AWI, Alemania), el proyecto contó con la participación de dieciséis instituciones de investigación de ocho Estados miembros y más de treinta estaciones de sondeo de ozono situadas en toda la zona ártica y subártica.


El objetivo general es el de comprender los detalles que aún no han quedado claros en torno a la compleja relación que existe entre la capa de ozono y el cambio climático. Aún son muchos los aspectos relacionados con la reducción de la capa de ozono que precisan aclaración, como por ejemplo cómo se mezcla y transporta a altitudes elevadas el aire procesado. El Dr. Markus Rex, investigador del AWI, comentó: «Nuestras mediciones muestran que durante las últimas semanas y en las altitudes que nos interesan se ha destruido cerca de la mitad del ozono sobre el Ártico. Calculamos que este descenso no se detendrá puesto que las condiciones que han provocado esta reducción rápida del ozono persistirán.»


La reducción de la capa de ozono se produce por la descomposición de clorofluorocarbonos (CFC) antropogénicos en sustancias nocivas y destructoras de ozono cuando las condiciones ambientales son de frío extremo. La relación entre la pérdida de ozono y el cambio climático está clara desde hace tiempo y en ningún sitio es tan evidente como en el Ártico, donde los inviernos siguen alcanzando temperaturas extremas, lo que provoca pérdidas aún mayores de ozono. Al aumentar la concentración de gases de efecto invernadero, las capas más bajas de la atmósfera conservan la radiación térmica terrestre y se calientan. De este modo llega menos radiación a la estratosfera, lo que a su vez intensifica el enfriamiento y agrava la pérdida de ozono.


No obstante, estos cambios no afectan sólo a la zona del Ártico. Las masas de aire expuestas a la pérdida de ozono sobre el Ártico pueden desplazarse hacia el sur, de forma que la capa de ozono, más delgada, ofrece una protección menor contra los rayos ultravioletas también en las latitudes medias. Por ello estos investigadores alertan a Europa de la importancia de protegerse contra los rayos ultravioletas cuando se expongan al sol esta primavera. Como nota positiva se puede reseñar que durante la segunda mitad de este siglo no se seguirá destruyendo ozono en grandes cantidades gracias al Protocolo de Montreal, un tratado internacional adoptado en 1987 que prohibió en todo el mundo la producción de CFC con el fin de proteger la capa de ozono. No obstante, los CFC emitidos durante las décadas anteriores no desaparecerán de la atmósfera en muchos decenios. Esto implica que la capa de ozono se recuperará a largo plazo gracias a las medidas políticas medioambientales adoptadas. Hasta entonces, su destino en el Ártico depende de la temperatura de la misma a una altitud cercana a los veinte kilómetros y por lo tanto queda muy ligado al clima de la Tierra.


Los descubrimientos del proyecto RECONCILE se difundirán en un artículo que se publicará próximamente. El proyecto emplea un método exhaustivo que incluye experimentos en el laboratorio y sobre el terreno además de trabajos de modelización de procesos microfísicos y del transporte de sustancias químicas. Gracias a la creación y comprobación de parámetros fiables de los procesos clave que motivan la reducción de la capa de ozono ártica y a su aplicación en modelos de química climática a gran escala, los investigadores están más capacitados para realizar predicciones más certeras sobre el proceso de reducción de la capa de ozono y sobre su interacción con el cambio climático.


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